Las caricaturas, memes, videos y demás dibujos animados que se publican en estas
fechas, con motivo del regreso de los escolares a las aulas, y el ‘regocijo’ de los padres de
familia por este intento de terminar con las clases en línea causado por la pandemia del
Covid-19, vuelven a la pantalla de los celulares y medios de comunicación digitales e
impresos.
Desde luego los conflictos de tránsito en áreas escolares son los de siempre, cuando
los papás quieren bajar a sus hijos frente al edificio escolar y no les dejan ir hasta que les
dan las mil recomendaciones, los besos y bendiciones tradicionales, ocasionando mayores
aglomeraciones de tráfico vehicular.
En Tamaulipas, dice la periodista victorense Nora Hernández Herrera, son poco más
de “…un millón de alumnos que regresan a las aulas de las 6 mil 444 escuelas …la
Secretaría de Educación (SET), tiene una matrícula de 972 mil 817 estudiantes en escuelas
públicas, sin contar los alumnos de escuelas privadas.”
Los alumnos de la educación básica en el estado (preescolar, primaria y secundaria),
serán atendidos por 53 mil 710 profesores a partir de este lunes 29 de agosto que empieza el
ciclo escolar 2022-2023.
Uno de los conflictos de este arranque de ciclo escolar en el país, es que todo indica
que la Secretaría de Educación Pública hasta hoy, cuenta don dos titulares de educación,
por un lado, la que se va pero que no se ha ido: Delfina Gómez Álvarez y su suplente
nombrada desde el 15 de agosto por el Ejecutivo Federal, la también profesora Leticia
Ramírez Amaya.
En este sentido se reconoce a Leticia Ramírez como exmiembro de la CNTE, aquella
que en múltiples ocasiones hizo plantones en varias partes de la CDMX, incluyendo el
Zócalo, la SEP, la Secretaría de Gobernación, el Monumento a la Revolución y avenidas
importantes.
La vieja voz magisterial de Doña Elba Esther Gordillo Morales, ex lideresa del
SNTE, se inconformó por esta designación, pero el presidente López, como es su
costumbre, omitió cualquier comentario al respecto.
Lamentable pero no es un único problema con el que inicia el nuevo ciclo escolar,
cuando los profesionales del gis, ésos que entienden que la escuela de cualquier nivel
escolar es formadora, es educadora de los seres humanos, se enfrentan a una ‘libertad de la
4T’, cuando autoriza a los padres de familia para que sus hijos asistan a clases con el pelo
del tamaño y color que deseen.
Esto último ha desatado la polémica -característica de esta administración
presidencial- no solo entre maestros y padres de familia, sino entre algunos profesores de la
escuela mexicana, que en redes sociales admiten van a trabajar con “…diferente color de
pelo… que el largo o color del pelo no impide la adquisición de conocimientos… la libertad
es un privilegio del mexicano… etc., etc., etc.”
El largo o color de pelo recuerda viejas prácticas que relacionamos a la tradicional
lista de útiles, el uso obligatorio de uniforme o el pago de cuotas voluntarias, que año con
año son temas mediáticos y donde las autoridades educativas se ‘pulen’ con las amenazas
públicas a directores y docentes por estas viejas exigencias.
En este sentido, son pocos los padres que no se preocupan por comprar útiles
escolares nuevos y, desde luego, marcas de ‘primera calidad’, aunque también existen
aquellos que intentando hacer un ahorro, buscan la forma de reciclar lo que tengan…
aunque muchas veces la vanidad paterna es exagerada, aunque no tengan dinero.
Se sabe que las casas de empeño tienen aumento de demanda de clientes, porque
muchos padres buscan efectivo para comprar útiles, uniformes y calzado escolar, además
este año se suman los accesorios sanitarios como cubrebocas y gel.
El periódico El Heraldo de México, publicó este lunes 29 que, en la capital de San
Luis Potosí, una madre de familia de 38 años de edad, intentó salirse sin pagar los útiles
escolares de sus hijos de una tienda de autoservicio.
En las redes sociales de aquella zona del país, las opiniones se han dividido porque no
falta quién esté a favor y quién en contra de la ama de casa que se vio exhibida por el
intento de robo.
Los padres de familia de todas partes del país, hablan de un tema en común: la
inflación que la entienden simple y llanamente como el alza de precios en los productos que
adquieren, como los alimentos y, desde luego, los útiles, uniformes y calzado escolar.

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