LO CLARO. Ya no es un tema del futuro, como apenas poco tiempo atrás se
planteaba “el futuro nos va a alcanzar” llegó para quedarse.
El recurso finito más importante y preciado, es el agua. Pronto escucharemos
de más legislaciones en su aplicabilidad y sanciones para quienes no valoren
en su justa medida esta unidad de vida.
Así, el hacer uso de la ciencia para el observar y tratar el agua en la medida
que nos es facilitada por la naturaleza, es importante para la comunidad
científica y la población en general.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas certifica a su laboratorio de análisis y
tratamiento de aguas.
Esta infraestructura apostada en el norte de la entidad, permite coadyuvar junto
con SEMARNAT y la población usuaria, para obtener las mediciones precisas
en pozos colectores para medir entre otras cosas, la salinidad de los suelos
que riegan la zona agrícola de la geografía.
Contar con las herramientas adecuadas nos permite garantizar la subsistencia
y desarrollo de la población.
LO MUY OSCURO. Desde México hasta la Argentina, existen 21 países
soberanos que conforman la América Latina.
Entre vicisitudes y confrontaciones por obtener el poder, hoy la llamada
corriente de izquierda ha logrado la conformación de diez países que son
gobernados por esa forma igualitaria de representación popular, surgida a partir
de aquella Revolución Francesa.
Se llamó así a partir de la votación parlamentaria de aquél entonces (1789),
que quien estuviera a favor de la decisión del soberano rey, se colocaran a la
derecha del presidente del Congreso en funciones. Y quienes votaran en contra
de la decisión del monarca, se situasen a la izquierda.
Y henos hoy aquí.
No es un hecho menor la llegada del ex guerrillero Gustavo Petro bajo su
partido “Colombia Humana” a la máxima silla jerárquica en Colombia –tercer
país de mayor demografía en el continente-.
Las razones que esgrimen todos quienes acceden al poder bajo esta tutela o
modelo gubernativo, es derivado del ‘hartazgo social’.
En donde los viejos sistemas impiden las oportunidades de crecimiento y solo
unos pocos se enriquecen, abundando en los esquemas imperantes, una
incipiente corrupción que permite esa desigualdad.
Si, coincidimos en lo expuesto.
Así accedieron todos los mandatarios actuales –incluido el nuestro- caminando
desde la oposición, siendo el referente para buscar condiciones de acceso a
una mejor vida a quienes menos tienen.
No todo es malo, pero el camino a obtener la meta de su visión de gobierno, no
cobija a todos ni contempla la suma de todos para lograr emerger hacia un
futuro de desarrollo.
No es lo mismo una corriente social demócrata, como la que persigue el recién
elegido Jonas Gahr Store por siglas izquierdistas, en el país nórdico de
Noruega; cuya finalidad –siendo un hombre rico- es centrar su política en
“gente común y corriente” y con baja desigualdad. Su objetivo, buscar que su
país sea un lugar donde la gente sea más feliz.
La odiosa comparación de los abatidos países que recién transitamos el
cambio de régimen, es la franca disparidad que obliga a tener como centro o
eje gubernativo, la asistencia social como motor de apoyo a franquear esa
desigualdad.
Pero no nos angustiemos… la nación más poderosa de este continente tomó
las mismas medidas que los diez países de quienes hacemos mención.
Joe Biden hizo promesas que nunca pensó que podrían resultarle fuera de sus
pronósticos.
Con 50 años en política, es quizá uno de los hombres más experimentados
dentro del sistema demócrata de los EE.UU.
“Nosotros –el pueblo- somos el Gobierno, tú y yo” (America is back). En ese
lema centró su campaña y su plan de acción de ejercicio de políticas públicas
el presidente Biden.
Acciones novedosas en donde empodera a la mujer (vicepresidenta
gubernamental y presidenta del Congreso) quien quiso hacer una estrategia
distinta al republicano Trump.
“Más gobierno para más gente” fue su táctica por medio de la cual invertía en
gasto social una cantidad de recursos impensables que le permitían lograr las
miras de la izquierda. Equilibrar el piso para quienes menos tienen.
“Pagan más los ricos” fue otra de sus modernas líneas de gobernanza que
quizá en los primeros años les ha resultado a todos quienes las impulsan; con
el consecuente incremento inmediato de recursos en las arcas públicas.
Algo que aplauden por lo que significa, los beneficiarios de la asistencia
pública.
Y ahí viene el efecto boomerang.
140 mil personas perdieron su empleo en los EE.UU. a diciembre pasado y el
subsidio de desempleo amenaza a 11 millones que actualmente lo utilizan, por
su probable desaparición.
El tratar de atender a un sector poblacional en base a la administración de los
recursos que le significan las mismas aportaciones en impuestos, genera
incertidumbre y erosión de la inversión privada.
Es quizá el modelo más incluyente el dignificar la vida en sociedad bajo una
visión de igualdad social. Hasta la ley lo señala “todos iguales ante la ley”.
Lamentablemente los que emprenden y arriesgan, no forman parte de esta
agenda de desarrollo comunitario. Es decir, la gallina no participa en la cadena
reproductiva del huevo. Solo aporta.
Incluso países como China habrían debido amalgamar su ejercicio
gubernamental con políticas de inclusión de quienes tienen el capital, para
garantizar su crecimiento comunal.
Brasil y Lula, son ejemplo de lo dicho.
COLOFÓN: Biden ya comenzó a modificar su plan de gobierno. No hay de otra.
Esperemos en el futuro, compitamos como Noruega a ver quién es más feliz.
La tendencia indica que la felicidad seguirá del lado izquierdo del rey. Pero
para que exista el huevo, no hay que dejar fuera a la gallina…
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@deandaalejandro

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