Las ideas para hacer más amena la radio y generar identidad local, estuvieron a la
orden del día. En uno de los ejemplares del periódico La Atalaya de los años cuarenta, el
director Herculano Macías propuso a Elizalde transmitir dominicalmente programas de
aficionados para alentar y promover el talento de artistas locales. Este modelo funcionaba
muy bien en la XEW y radiodifusoras de Monterrey, lo cual permitió captación de nuevas
audiencias, involucrar a la familia y promover una cartera de patrocinadores de productos
de consumo doméstico. En consecuencia, la difusora se benefició con ingresos para
sostener su economía.
Durante varios años, la XEBJ promovió artistas locales con verdaderas aptitudes
para figurar en el ámbito profesional. Por ejemplo Paco Ordorica, Estrellita Galindo,
Carmen La Tamaulipeca, Los Hermanos Guillén, Asunción Carrizales -La Alondra
Tamaulipeca creadora de un comercial de Café Margarita-, Rafael Portillo, Fidel Cepeda,
Los Hermanos Calderón, Pedro Castro Varela, Goyo Pérez, Los Hermanos Calderón,
Roberto Ponce, Los Compadres, Dueto Valdez Palomo, Hermanos Flores, Chero Fuentes,
Orquesta Príncipes de Swing, Conjuntos Siboney y Camagüey, Nacho Zamora, Hermanas
Ibarra Malibrán, Alicia Miranda, Hermanos Tirado y Ernesto de Llano y Ricardo Castañón –
pianistas-.
El enlace de programas a control remoto, fue toda una novedad. El 17 de abril de
1945, se transmitió por la BJ desde Salones Alianza el cierre de un festival artístico de
aficionados. Luego de seleccionar los tres primeros lugares del concurso y entregarles
premios en efectivo, se realizó un “soberbio baile.” Poco después surgió La Hora de los
Aficionados con la asistencia de numerosos cantantes y músicos en ciernes, quienes se
forjaron profesionalmente. Ese mismo año nació el programa de concursos Mueblería La
Malinche, con premios a la madre más prolífica, más anciana y la mejor composición
literaria.
En 1946, se escuchaba La Hora de México todos los lunes por la XEBJ 1450 kcs. a
las ocho y media p.m, patrocinado por la fábrica de muebles de oficina H. Steele. Quienes
actuaban en estos programas firmaban contrato y eran considerados artistas exclusivos.
En esa frecuencia se escucharon los cantantes Mercedes Carasa, Pasquale Ferrara y J.
Balcels Planas. Lo mismo actuaron intérpretes famosos de la talla de Pedro Vargas, Los
Bocheros, Tex-Mex, Cuca La Telefonista, Celeste Grijo y Poncho D’Alessio.
Las Canciones de Aquella Época
En los años cuarenta y cincuenta, existieron momentos estelares para la canción
mexicana en sus diferentes géneros. El cine, desarrollo de la industria discográfica, centros
nocturnos y la radio son los principales factores para su desarrollo. Las músicas que los
victorenses escuchaban en aquella época, eran variadas y aún permanecen en el
imaginario colectivo. Sobre todo en lo que se refiere al gusto de sus habitantes por el
baile, bajo la ejecución de importantes orquestas nacionales por ejemplo Acerina, Carlos
Campos, Mariano Mercerón, Luis Alcaraz, Pablo Beltrán Ruiz, Los Churumbeles de España,
Tampico, Gatos Negros, Montecarlo y otras que se presentaron en los bailes de
graduación organizados en la Alianza, El Casino, Unión de Filarmónicos y sobre todo por
las escuelas de Tamatán, Normal de Tamaulipas, Industrial y otras. Su influencia irradió en
Victoria donde se integraron conjuntos y orquestas de músicos reconocidos, por ejemplo
Victoria de Nacho Zamora, Príncipes del Swing, Orquesta de Rudy Varela y Siboney y
Camagüey.
Sobre las canciones de moda de la época dorada en la primera mitad del siglo
pasado, destacan: Flores Negras y Frenesí -Las Hermanas Águila-; Amor de Mis Amores,
Sueño Guajiro y Solamente una Vez -Agustín Lara-; Nocturnal y Qué te Importa -Daniel
Santos-; Incertidumbre y Cien Años -Hermanos Martínez Gil-; Perfidia -Raúl Shaw Moreno-
; Amor Perdido; -Manolita Arriola- quien actuó en Tampico en los años cuarenta. Falsa –
Dora Luz-; Que te Importa -Rafael Hernández-; Reconciliación -Alfredo Núñez de Borbón-;
Nochecita -Víctor Huesca; Irresistible -Pedro Flores-; Mis Noches Sin Ti -Genaro Salinas-;
Muñequita Mía -Rafael Kráymen-; Acércate Más -Oswaldo Ferrés-; Óyelo Bien -Abel
Domínguez-; Noche de Luna de Xalapa -Juan S. Garrido- y otras.
En la década de los cincuenta logró fama el programa Peso por Palabra,
patrocinado por Café Rico. Se transmitía los domingos a las once y media de la mañana:
“En el que todos pueden concursar y ganar dinero, además presentaremos música alegre
para su deleite.” En abril de 1954 logró fama el programa El Caballero de la Noche, que se
transmitía todos los días a las 8 de la noche con variedad temática al gusto de todos los
públicos. Por ejemplo Música de la Frontera -con guitarras y acordeones-, Congreso
Médico con los Principales Médicos de la Ciudad amenizado con música clásica de la
pianista Luisa Casas Irebién, Escuela Leona Vicario, candidata estudiantil de la Escuela
Normal y el PRI.
Los programas radiofónicos de cocina dirigidos a las reinas del hogar, estaban
presentes de lunes a viernes por la mañana en la XEBJ. Uno de ellos era Sal, Pimienta y
Amor se transmitía a las once y cuarto, poco antes del medio día. Lo patrocinaba la grasa o
manteca vegetal INCA “Especial Para Freír y guisar.”
Lo fuerte del Teatro Estudio fueron los festivales y concursos artísticos en vivo, con
la participación de artistas locales. A principios de junio de 1955 desfilaron por sus
micrófonos Chelo Cantú, Betty y Socorrito Garza “…quienes con el mismo entusiasmo de
siempre, nos deleitaron con muy bonitas y populares canciones mexicanas. El dueto de
estas jovencitas es un orgullo para Ciudad Victoria. En el mismo programa actuaron Rafael
Portillo y Ofelia Ramos; además se celebraron los concursos La Media Naranja y la Ruleta
Berel.
Para en enero de 1956, la XEBJ se consolidó como la más importante en la
localidad; para entonces, Elizalde tenía cuatro solares en la calle Matamoros 10 y 11.
Además de los adelantos técnicos modernos; en esos momentos el inventario consistía en
un Teatro Estudio en construcción para 350 personas; cabinas y oficinas, clima de aire
artificial, equipo de estudio RCA Víctor de alta fidelidad, piano de ¾ de cola y Solovox;
micrófonos profesionales y grabadoras de cinta magnética “…de alta calidad que se
produce en los Estados Unidos y se tiene y está mejorando una discoteca de música
grabada en su mayoría en discos de larga duración…todo el mobiliario es metálico y las
sumadoras y máquinas de escribir son eléctricas.” Para su total terminación, el costo
ascendió a medio millón de pesos, destinados a “…oficinas, estudios y cabinas de
radiodifusión comercial…”Bajo estas circunstancias Elizalde solicitó al gobierno le
otorgaran los beneficios, derivados de la Ley de Construcciones de Convivencia Pública.
(Continuará).
(El Heraldo de Victoria/junio 6/1955; El Gallito/febrero 3/1940; El Heraldo de México,/23
abril/1954; Atalaya/20 enero/1946; Periódico Oficial de Tamaulipas/24/noviembre/1956);
El Heraldo de Victoria/abril/1957/).

Discussion about this post