“Yo quiero ser un dictador en la aplicación de la democracia” Lech Walesa.
Premio Nobel de la Paz 1983
LO CLARO. Con el inicio del periodo de asueto vacacional por culminación de
ejercicio escolar, la Máxima Casa de Estudios de los tamaulipecos participa
también la ceremonia de graduación de su ‘pie de casa’ de estudiantes.
La generación 38 de párvulos del Cendi-UAT egresa bajo contextos distintos a
sus antecesores.
La crisis pandémica transformó las realidades conocidas, haciendo de la
adaptabilidad y estrategias de conocimiento, las nuevas herramientas que se
impusieron para dar con éxito, la entrega de los reconocimientos a los
pequeños que se promueven a su siguiente nivel educativo. Auspiciados en su
casa – alma mater, la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
LO CLAROSCURO. Desde el principio de los tiempos, el hombre se agrupa en
sociedad para satisfacer sus necesidades e impone para lograrlo, un gobierno
que le dirija.
Ya encaminados, su misión de vida es establecer las tendencias que le
permitan derrocar a ese mismo gobierno.
Después del surgimiento de las monarquías en el mundo –concretamente en
nuestro país- se establecen dos corrientes controladoras que a la fecha siguen
vigentes, bajo coloraciones de partidos y simbolismos políticos. Liberales y
conservadores.
Los conservadores por antonomasia buscan el nacionalismo, el statu quo (que
las cosas permanezcan como están). En resumen, el mantenimiento de las
tradiciones y valores colectivos.
Los liberales en contraparte buscan el desarrollo de la libertad individual, en
aras de alcanzar el progreso de la sociedad.
Así, la monarquía de Maximiliano contrastaba con las ideas libertarias de
aquellos juaristas que culminaron por fusilar a quienes consideraron traidores a
la patria.
Tras el surgimiento de esta nueva república y llegados de nuevo a las armas
por el control de la misma, surgen los partidos políticos que buscarían detentar
el poder.
Tras años de padecer a los nuevos liberales investidos de militares, la
pacificación dio paso a la creación de instituciones con colores.
A pesar de los muchos nombres que han surgido como agrupaciones
pequeñas y satélites, es entendido que la conformación política de México
sigue igual ayer que hoy. Liberales y conservadores.
¿Qué con todo eso?
Hoy estamos retomando en mucho la historia de nuestro México para saber
hacia dónde se encamina este país.
Aseguran los que sí saben, que las reformas eléctricas, la política antidrogas, la
política eleccionaria actual, en todo se encuentra ligado a la herencia de los
partidos que gobernaron en el pasado reciente.
Y que el que se encuentra en el poder busca perpetuarse, al igual que lo
hicieron sus antecesores.
Pero la transformación liberal en el poder no la comenzó AMLO.
Muchos -en su momento- estaban seguros que el futuro de México se
encontraba en las siglas del PRD, pues aglutinaba a esos liberales
reaccionarios que arrebataron a partir de Cárdenas hijo, el monopolio del poder
al hasta entonces invencible PRI.
Pero existió un antecedente al cardenismo que a poco estuvo de ver la gloria
de su ideología.
Prácticamente a nada de nacer el partido que sustituiría al viejo PRI. Inclusive
se hablaba como tal de un “Nuevo PRI”, con esa nomenclatura.
La realidad era la creación de un muy nuevo criterio partidista que aglutinaría a
todas las corrientes críticas que odiaban lo existente, basados en las premisas
de la doctrina del polaco Lech Walesa.
La idea del aquél (Walesa), era la constitución de un modelo de partido que
aglutinase al corporativismo (sindicatos) que no regidos por el gobierno como
los conocidos, como un movimiento social anticomunista e integrador.
Cuando tal ideología tomó forma en México bajo la visión tecnócrata en vigor,
esa corriente se llamaría SOLIDARIDAD. Incluso bien vista desde el extranjero.
Existen en nuestro país aún señales de lo aquí expuesto. Monumentos que
llevan esa efigie, en donde el Partido Oficial quedaba excluido y las grandes
obras del gobierno en funciones, daban el espacio al programa elite que
brindaba beneficios a la sociedad bajo las siglas expuestas.
No le dieron tiempo a su ideólogo a la concreción de su proyecto, pues su
sucesor elegido marcaba una línea de divorcio aún antes de tomar posesión
del trono.
El resultado lo sabemos. “-Veo un México…”
Mientras en la oposición mal-aprovechaban esas circunstancias de
rompimiento. El PRD (ala socialdemócrata) que ya acariciaba el principal cetro
de mando, por sus guerras intestinas (Chuchos contra amalios y bejaranos)
provocó que aquél que les comandaba (AMLO) buscase una nueva opción con
otras siglas.
Hoy también los liberales del nuevo partido al mando ya enfilan sus luchas
intestinas (Monreal, Sheinbaum, Ebrard) hacia un resultado que asemeja al
viejo PRD… o PRI.
No tenga usted la menor duda que sin miramientos, surja un nuevo morena en
el futuro inmediato…o como quiera llamarse.
COLOFÓN: Existe una enorme crisis de legitimidad política de partidos. Hoy la
imagen de éstos, ocupa el primer lugar en la escala de corrupción que mide la
sociedad.
A pesar de que la percepción demuestra que siguen siendo igualmente
liberales y conservadores las únicas corrientes, se empeñan en proponer un
arcoíris de opciones políticas, con la misma intención que se crearon desde el
año 1750… divide y vencerás.
La única verdad es que los partidos existen para alcanzar el poder. Ya con él,
desparecen de sus funciones y razón de ser.
Así pues, nos queda a los simples ciudadanos observarlos, vigilarlos y saber
que la solución… somos la misma sociedad.
Astuto el ideólogo de la SOLIDARIDAD de nuestro país. Ni un pelo de tonto.
@deandaalejandro

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