Estados Unidos presumía en el 2014, de “ocupar el Top 3 en ventas de automóviles
a nivel mundial”, porque de cada mil habitantes, 965 tenían un vehículo, “casi un
carro por persona” y también dominaba “la fabricación de maquinaria pesada”,
reveló el poderoso periódico “The Wall Street Journal”, en 2012.
Es común ver en los aeropuertos, centros turísticos y lugares de moda de la “Unión
Americana”, a miles de personas que sufren de un grado de discapacidad física, por
supuesto algunos padecen males congénitos, empero otros requieren de sillas de
ruedas, andadores, bastones, muletas, carritos PET y máquinas de rehabilitación.
Dicha tendencia originada por los percances carreteros y múltiples accidentes de
trabajo, ocasionados de manera significativa por operarios de máquinas pesadas,
se suma a las estadísticas de Veteranos de Guerra de EU (Vietnam, Iraq y
Afganistán), que ahora deambulan con “discapacidad” por las calles americanas.
Según la Organización Mundial de la Salud al 2020, “más de mil millones de
personas viven en todo el mundo, con algún tipo de discapacidad, aproximadamente
el 15 % de la población mundial; de ellas, casi 190 millones tienen dificultades en
su funcionamiento y requieren con frecuencia servicios de asistencia”. (INEGI)
El número de personas con discapacidad va en aumento, debido al envejecimiento
de la población y al incremento de enfermedades crónicas y “en México en 2020,
había 6,179,890 personas con alguna discapacidad, lo que representa 4.9 % de la
población total del país. De ellas 53 % son mujeres y 47 % son hombres”. (INEGI)
El “Sector Salud-Tam” tiene un programa, cuyo objetivo es “prevenir la discapacidad
en la población y contribuir a que las personas con discapacidad, disfruten del más
alto nivel posible de salud, sin discriminación, mediante la promoción, prevención y
detección temprana, tratamiento oportuno, habilitación y rehabilitación”.
Adoptando esta idea, la activista Alejandra Ayala Vázquez, que asimismo es
mediadora del Programa Nacional de Salas de Lectura, en Ciudad Mante, (TAM),
“propone varias acciones que beneficien a las personas con discapacidad y sus
familias, para llevar una vida lo más normal dentro de sus limitaciones”.
De tal suerte que la gentil dama, hizo una petición al Monseñor José Armando
Álvarez Cano, Obispo de la Diócesis de Tampico, “para que se asignen lugares
adecuados, para las personas con diferentes tipos de discapacidad, en las
parroquias y catedrales, de los municipios y localidades bajo su circunscripción”.
La “Iglesia Católica” siempre se ha caracterizado, “por la ayuda que presta a los
individuos más vulnerables y estoy segura, que en sus planes pastorales, no les es
ajeno el tema del Modelo Social, que intenta implementar hablando de PcD”
(Personas con discapacidad), refiere la mediadora mantense Alejandra Ayala.
Alejandra, la coordinadora de la Sala de lectura itinerante “Alas de Fénix”,
perteneciente al colectivo “Salas Inclusivas”, giró un oficio a Noé Ramos Ferretiz,
Presidente de El Mante, para que Ciudad Mante “se distinga como una comunidad
que propicia la inclusión y la participación activa de las personas con discapacidad”.
Un grupo de personas con discapacidad motriz, le han hecho notar a “Alex”, que
además de las complicaciones de siempre, “existe el problema que les impide
integrarse a las actividades culturales y comerciales que se ofertan en el corazón,
de la urbe cañera, al no existir baños sanitarios adaptados a lo que ellos necesitan”.
En la web de los “Centros para el Control y Prevención de Enfermedades” de EU,
“rememora que las personas con discapacidades, incluyen a aquellas que tengan
deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo, que al
interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva”.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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