Esta historia inició con la realización de un “Taller Binacional Sobre Sequía MéxicoEstados Unidos”, organizado por la U.S. Bureau Of Reclamation, International Boundary And Water Commission, la Comisión Internacional de Límites y Aguas y la Western Governors Association, en El Paso, Texas, el 12 de octubre de 1999.
En la mañana siguiente caminé con mi superior, en las inmediaciones del hotel de
El Paso, que es una ciudad del oeste de Texas, situada junto a las aguas del Río
Grande, que tiene 680 mil habitantes (2020) y que en el “Franklin Mountains State
Park”, albergan cactus y fauna del desierto, así como coyotes y águilas reales.
Ese miércoles 13 de octubre de 1999, después de comer, cerca de las 2 de la tarde
arribamos al Aeropuerto Internacional de El Paso y en punto de las 2:30 pm, horario
de Chihuahua (una hora menos del centro), despegamos en un avión “Southwest”
con destino a San Diego, California. Este viaje dura 3:30 horas de vuelo.
Entretanto allá en las alturas, las gentiles azafatas en breves lapsos nos sirvieron
café, agua y refresco con un lonche ligero, así como al resto de los 150 pasajeros
que iban a bordo y hay que comentar, que esta línea aérea tiene en su “Top-10”,
salidas a Las Vegas, Phoenix, Oakland, Orlando y Denver, por citar unas.
Durante ese largo trayecto me llamó poderosamente la atención, que justo a una
hora de llegar a California, fijé la mirada en el firmamento a través de las ventanillas
de la nave, pudiendo observar la vastedad del “color ocre que cubría los valles” y
que para sorpresa mía, era el “Desierto de Arizona”, literal aquello fue de película.
Después de arribar con bien al Aeropuerto Internacional de San Diego, que posee
una población de 1.4 millones de personas en la actualidad, ya estaba un amigo de
Sampayo Ortiz, quien recorrió en una furgoneta el Downtown de la cosmopolita
ciudad, con rumbo al cruce de San Ysidro, California, que lleva a Tijuana, México.
Creí soñar al ver harto glamour, en un extremo se miraban palmeras en los
camellones, en la “Bahía de San Diego”, se reflejaban los rayos color ladrillo del sol
al atardecer, pues ya eran las 7 (2 horas menos del centro), más allá están los bellos
rascacielos, los grandes cruceros de clase mundial e infinidad de autos nuevos.
Compungido dejé atrás California, el “estado más rico de la Unión Americana”, sin
embargo a pocas millas, ya en terreno mexicano, el recibimiento fue desagradable
al advertir montones de basura por las calles de Tijuana, Baja California, que hoy
cuenta con 2 millones de habitantes y ya cerca de las 9 pm, nos dejaron en el hotel.
A temprana hora acompañé a mi jefe, a un recorrido por la “Avenida Revolución” de
esa ciudad, en la que los guías de turismo, ofrecen a los americanos, fotografías del
recuerdo con burros pintados de “cebras”, esa costumbre fue impuesta por la cultura
chicana de la frontera y configura un nuevo folclor en el norte de México.
El jueves 14 mi jefe acudió a la “Firma del Convenio para el Abastecimiento de Agua
de Tijuana y San Diego, California”, organizado por el Gobierno del Estado de Baja
California Norte, la CNA, la CILA, el San Diego County Water Authority y el California
Department of Water Resources, en un auditorio de Tijuana, por la tarde.
Enseguida fuimos al hotel por las maletas y nos enfilamos al Aeropuerto
Internacional de Tijuana, pegado a la valla divisoria de México y Estados Unidos, ya
en esa terminal, tomamos una nave de Aeroméxico, con rumbo a Monterrey, Nuevo
León, haciendo escalas técnicas en Hermosillo, Sonora y Chihuahua, Chihuahua.
Para finalizar esta extraordinaria travesía, al año siguiente, en febrero del 2000, tuve
la oportunidad de asistir al “Taller sobre Requerimientos de Evaluación Ambiental”,
del Programa del Fondo de Infraestructura Ambiental Fronteriza, convocado por la
Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza (COCEF), en El Paso, Texas.
Quiero señalar que al retrotraer estas experiencias personales y profesionales, lo
hago con el ánimo de compartir con mis sencillos lectores, como una forma de ser
fuente de inspiración para las nuevas generaciones, tan agobiadas por la amargura,
la crisis económica, la violencia, las guerras, el COVID-19 y la pérdida de valores.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien

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