Al iniciar las actividades del “Museo del Arte” en Ocampo, Tamaulipas, en 2002,
cuya finalidad es exhibir una serie de instrumentos musicales, prendas personales
y obras de arte, de los distintos autores que han triunfado allende las fronteras,
siendo un modelo para las generaciones actuales.
Un ejemplo de lo anterior es Abel Ávalos Rodríguez, quien nació en el Ej. Libio
Guerra Leal, un 25 de Julio de 1950 y falleció el 5 de Abril de 1985, sus padres
fueron el Sr. Filemón Ávalos Guerrero (+) y la Sra. María del Rosario Rodríguez
Silva (+), él estudió la primaria Estefanía Castañeda en su lugar de origen y al pasar
las décadas, en 1973 perteneció a la “Sociedad de Autores y Compositores” de
Reynosa, Tam.
Abel desde muy joven demostró su vocación artística, tenía una gran facilidad para
componer versos, estrofas, etc., este gusto por el canto era innato y casi siempre
empírico, pues si bien no poseía una amplia cultura, si tenía demasiada sensibilidad
para captar las vivencias y emociones del ambiente que lo rodeaba.
Por eso sus cantos, los dedicaba al lugar que lo vio nacer, a la Virgen del Contadero,
a la Virgen de Guadalupe y a la mujer, el finado también fue conocido como el
Compositor Tamaulipeco, que participó en varios concursos, de manera especial
sobresale, en el 1er. y 2do. “Encuentro Nacional de Composición de Huapango”,
celebrados en Cd. Victoria, en 1982 y 1983, respectivamente.
Comenta el Profesor Noé Báez Coronado, que fue su impulsor y maestro en la
Secundaria “Benito Juárez”, además de asistirse en la casa de “Doña Chayito”, que
viendo el interés y las posibilidades de este trovador Ocampense, de destacar en la
música, por su cuenta lo condujo a la capital cueruda a participar por primera vez.
En esta ocasión Abel acompañado del “Trío de los Hermanos Balderas”, interpretó
una canción que tuvo un fuerte impacto entre el público asistente, todos creían que
sería el ganador, lamentablemente no fue así, porque dicha melodía, no se sujetaba
a las reglas de la composición de huapangos.
El maestro Báez, recuerda que el jurado calificador integrado por expertos de la
Ciudad de México, antes de dar a conocer los resultados, hicieron una clara
exposición de la estructura que debe tener un huapango y el joven Ávalos, que
contaba con una mente privilegiada, captó cabalmente aquellas indicaciones.
Se presentó concursando de nuevo al siguiente año, donde su creación “Mi Flor
Huasteca”, obtuvo el segundo lugar nacional, solamente siendo superado por la
canción “Acuarela Huasteca”, de los compositores victorenses, Roberto y Raúl
Moreno.
Cabe señalar que la composición del Ocampense, se hizo muy popular por su
melodía armoniosa y fácil de cantar, incluso el “Conjunto Típico Tamaulipeco”, por
algún tiempo lo trajo como tarjeta de presentación en la entrada y salida de sus
actuaciones.
El deseo de superación y las ansias de probar la fama, llevaron al novel compositor
a competir en otros foros, hasta lograr que la compañía Discos “Malibú”, grabara en
1981 sus temas en el álbum “Tamaulipas Bonito”, junto al incipiente cantante el
“Gallo de Guerrero”.
Hecho esto, el artista distinguido del Ej. Libio Guerra Leal, volvió al pueblo trayendo
su L.P., como el más caro trofeo Ganado en las lides artísticas, fonograma que Abel
puso a la venta entre sus paisanos y obsequiándolo a varios amigos.
Sin duda la obra musical que labró, es de muy buen gusto, pero la no editada era
mucho más, desafortunadamente no le alcanzó la vida, para presentar su segundo
material discográfico que ya preparaba.
Este trovador por un corto periodo, hizo pareja con Matilde Cortés (+), “La
Cancionera del Bajío”, ambos con abundantes expectativas de éxito, no obstante
con el inesperado fallecimiento de Abel, también la dama se derrumbó.
El destino quiso que nuestro compositor consentido, perdiera su existencia a los 34
años de edad, empero dejó su legado histórico, que es amplio, se agiganta cada
día y se reconoce dentro y fuera del municipio por verdaderas figuras del arte.
Este fino amigo, murió como mueren los grandes, rodeado del cariño y admiración
de familiares y amistades, que nunca terminaran de lamentar la irreparable pérdida,
después de que su cuerpo fue depositado en el panteón municipal, siguieron 9 días
y noches de fiesta, a manera de tributo.
En el que fue su hogar, se reunían hombres y mujeres para venerarlo y entonar sus
canciones, acompañados de algunos grupos musicales de la localidad, para
concluir, justo es elevar una plegaria para nuestro amigo Abel Ávalos Rodríguez.
Descanse en paz.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







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