Los ecos de la jornada electoral del 10 de abril siguen en el ambiente,
los análisis posteriores tienen muchas versiones, cada quien se
acomoda en ellas según su muy particular punto de vista sobre la
política.
Quienes lo aprovecharon más es algo que llama a la reflexión, quienes
respondieron al llamado del INE en forma masiva fuimos los de la
tercera edad, el 75% del padrón electoral de este segmento acudió a
las urnas a emitir su opinión en la Consulta Ciudadana para la
Revocación del Mandato.
Hay quienes aluden que esto se debió exclusivamente al programa de
apoyos para las personas mayores, sin embargo no hay programa
social que cubra en ningún país al 75% de cualquier padrón electoral y
si ese fuera el motivo principal se hubiera visto reflejado también en
otros grupos electorales.
Creo que tiene más que ver con la historia, esa materia que tanto se
olvida, cuando debería de ser el basamento de las decisiones
importantes en la vida política de la nación.
Tengo que hacer referencia a la familia de mi madre, en su casa mis
abuelos tuvieron 15 hijos, de los cuales 14 fueron mujeres, me cuenta
mi madre que cuando había elecciones solo acudían a votar los
hombres de la casa, es decir en el caso particular de esa familia
mexicana, oriunda de la Hacienda de San Bartolo en Cadereyta Nuevo
León, 15 mujeres no tenían ese privilegio, así que se quedaban en
casa mientras que 2 miembros de la familia, varones, emitían su voto,
pues la Constitución Mexicana no contemplaba la participación de las
mujeres.
Los caballos, los burros, las gallinas y los perros se quedaban en el
rancho durante la jornada electoral.
Mi Madre nació en 1933, pero fue hasta 1937, que se lanzó la
iniciativa de reforma al artículo 34 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos; en ella se solicitó por primera vez el
derecho a la mujer de votar y obtener cargos de elección popular.
Dicha iniciativa fue aprobada por ambas Cámaras, la de Senadores y
la de Diputados, pero en la última fase del proceso legislativo no se
hizo la declaratoria de Reforma Constitucional, como lo indica el
artículo 135, y la cuestión quedó en el aire.
El 6 de abril de 1952 una manifestación de mujeres exigió se plasmara
ya en la Constitución el derecho de las mexicanas a votar y ser
electas, hasta que el 17 de octubre de 1953, Adolfo Ruíz Cortines
presidente de la nación, publicó en el Diario Oficial de la Federación
(DOF) un decreto donde anunciaba la promulgación de las reformas
constitucionales, otorgando a las mujeres los mismos derechos
electorales que a los hombres.
Por lo anterior deduzco que esa fue la principal razón para que los
ciudadanos de la tercera edad acudieran a participar, muchos están
conscientes de esa lucha por la democracia en el país, porque la
padecieron y porque la vivieron, otros porque tuvimos el privilegio de
escuchar de viva voz, esas historias tan sentidas en las que hace 65
años las mujeres mexicanas no podían ejercer un derecho humano.
Si, el 3 de julio de 1955, hace 65 años, en México las mujeres
emitieron por primera vez su voto, hecho que implicaba uno de los
mayores reconocimientos a sus derechos. En esa ocasión se elegía a
los diputados federales para la XLIII Legislatura de la nación, dice mi
madre que ese día, acudió con su pequeña en brazos a hacer la fila
para ejercer el sufragio y que eran muchas mujeres, todas ellas con
los ojos mojados de la emoción.
La respuesta fue masiva, el yugo de la injusticia fue burlado y se
acercaba México a la modernidad en ese aspecto de los países más
avanzados del mundo.
Conociendo a mi Madre le pregunté: -¿Y tú lloraste Mamá?- y
secamente me contestó – ¡NO!-. Sé que dice la verdad, porque en mis
65 años de vida, jamás he visto a mi Madre LLORAR.
Jorge Alberto Pérez González
www.optimusinformativo.com
[email protected]







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