Ciudad de México, 25 de febrero 2022 – Los organismos deportivos internacionales estudian cómo hacer frente a las consecuencias del conflicto abierto por Rusia, país encargado de organizar, entre otras citas, la próxima final de la Champions League.
La suspensión de la liga ucraniana de fútbol, el traslado de la Copa Davis a Turquía, el deseo de salir del país de los deportistas extranjeros que juegan en los clubes locales y, en sentido inverso, la incertidumbre sobre cómo regresarán a casa los que competían fuera, caso de la selección masculina de baloncesto que está en Córdoba, son los primeros efectos en el deporte de la guerra de Ucrania.
Desde la primera institución deportiva mundial, el Comité Olímpico Internacional (COI), que considera los ataques una violación de la tregua olímpica en vigor por los Juegos de Pekín, hasta el capitán de la selección de fútbol ucraniana, Oleksandr Zinchenko, que ha expresado su repudio a Vladimir Putin, las reacciones de condena se han sucedido en la comunidad deportiva.
El COI recordó que la tregua olímpica, firmada por unanimidad por todos los estados miembros de Naciones Unidas con motivo de Pekín 2022, se extiende hasta el final de los Juegos Paralímpicos, el 13 de marzo, por lo que condenó “enérgicamente” su “incumplimiento por parte del gobierno ruso”.
El organismo ha creado un grupo de trabajo “para seguir de cerca la situación y coordinar la asistencia humanitaria a los miembros de la comunidad olímpica en Ucrania cuando sea posible”. El Comité Olímpico Ucraniano, que preside el expertiguista Sergey Bubka, dio voz en sus redes sociales a varios deportistas para hacer llamadas a la paz.







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