Don Daniel Cossío Villegas (1898-1976) es el autor del libro El Estilo Personal de
Gobernar, texto que relata la forma que distingue el autor, del presidente, Luis Echeverría
Álvarez (1970-1976) de conducir el gobierno de México.
Los críticos aseguran que el texto circuló con cierta regularidad, porque Echeverría
respetó y apreció a su profesor universitario, pese a las críticas fuertes al sistema que
impuso el autor de la Carta de los Deberes y derechos de los Estados.
En este tenor, relaciono la forma de gobierno que impuso LEA, con los vicios del
sistema, hasta en la escuela, cuando los directores consideran ese contexto como propio,
como si fuera una concesión donde ellos son quienes determinan todo.
Son muchos los docentes en México y ello mismo limita su ascenso de estar frente a
grupo a una dirección o supervisión y dicho sea con verdad, hay quienes no les interesa.
Otros buscando el ascenso con diferentes motivos y hasta para justificar no estar frente a
grupo.
Es común escuchar a los directores escolares, sobre todo de la educación básica
(preescolar, primaria y secundaria) hablar de “su escuela” y de “sus maestros”, aunque es
obvio no son de su propiedad.
No extraño escuchar algunos directores escolares cuando hacen alusión al
“reglamento” de la escuela, norma que generalmente es determinan por ellos mismos, a su
arbitrio. La realidad es que la mayoría de las veces no existe tal normatividad, sino no es
oral.
Llama la atención las notas periodísticas publicadas a partir del jueves 10 de febrero,
donde la profesora María de Jesús Escobar, directora de la Escuela Primaria Olivia
Ramírez, de la capital de Tamaulipas, donde convoca a la prensa para denunciar que su
esposo, y jefe inmediato, es cambiado de Zona Escolar.
La declaración de la brava directora, defensora de su esposo, asegura que “sus”
maestros se oponen a que el Profesor, José Alfredo Jiménez Leal, sea removido, no del
cargo, sino de zona escolar.
La maestra Escobar asegura que su esposo “…cuenta con más de siete años de
antigüedad en la supervisión y siempre se ha distinguido por ser una persona responsable en
las indicaciones de la Secretaría de Educación de Tamaulipas…”, por lo que se opone a la
arbitrariedad de las autoridades.
Lamentablemente la directora parece omitir los cambios en educación desde el
sexenio pasado cuando las autoridades federales determinaron la rotación de personal
directivo, con la idea de mejorar la calidad de la educación y combatir todo tipo de
irregularidades, por lo que tal actitud de la maestra María de Jesús Escobar, puede tornarse
sospechosa.
Sin inhibiciones la brava directora admite: “Él es mi esposo, pero en la casa, aquí en
la escuela es mi supervisor y yo soy la Directora, el hecho de que sea mi esposo, no quiere
decir que él pierda sus derechos, eso es otra cosa completamente diferente, porque él y yo
somos esposos… pero en la casa”.
La directora de la Olivia Ramírez, lamentablemente omite la norma federal que
determina la prohibición de trabajar juntos los familiares hasta en un tercer grado y desde
luego los cónyuges.
Hay amenazas del traslado de un contingente dirigido por la temeraria esposa, so
pretexto de protestar contra las arbitrariedades de SET, infiere situaciones irregulares en las
escuelas y que posiblemente el mismo Supervisor Escolar haya encubierto, por lo que no es
de extrañarse un auditoria que pueda aclarar las verdaderas causas de este movimiento.
Algunos medios están informando que el conflicto es de carácter sindical, quizá
porque la maestra María de Jesús Escobar, simultáneo a la dirección, ocupa el cargo de
secretaria de Conflictos en la Delegación Sindical.
En otras palabras, la osada maestra, defensora del cargo de su esposo, el Maestro José
Alfredo Jiménez Leal, también forma parte de la representación sindical, lo que se antoja
pensar en conflicto de intereses y… sospecha de irregularidades.
Algunas columnas periodísticas, como la de la victorense Benita Cruz Zapata,
aseguran que “…maestros entrevistados, comparten no estar de acuerdo con la insistencia
de la Directora Escobar de mantener a su marido como supervisor…”
Los entrevistados razonan que el matrimonio, en esa jerarquía de cargos, no deben
perpetuarse cuando hay más docentes y con mayor preparación y antigüedad, que esperan
una oportunidad para ascender.
Cita la periodista Benita Cruz: “No estamos de acuerdo en sus actuaciones, porque su
relación marital influye en la actitud que ha tomado y nos induce a manifestarnos
públicamente cuando la mayoría de nosotros no queremos problemas, nos obliga a pintar
nuestros vehículos para demostrarle que apoyamos a su esposo”.
Es muy natural que haya docentes con temor a las represalias por lo que se reservan
su identidad por temor a lo que se pueda presentar, aunque las autoridades aseguran mano
firme, los cargos no son vitalicios.

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