Ciudad de México, 11 de enero de 2022 – Sin embargo, es precisamente esa omnipresencia la que ha puesto a trabajar a cada vez más tecnólogos en lo que llaman una “nueva fase” de internet.
Estos insisten en que este internet de “de segunda generación” debe cambiar para ser mucho más inteligente; que debe evolucionar hasta convertirse en una “web semántica” que, además de ser más eficiente, nos ofrezca más control sobre nuestros datos.Es lo que prevén con la llegada de la Web 3.0, a la que muchos en el sector consideran la “gran revolución de internet”.
La también llamada Web3 permitirá a las máquinas interpretar un volumen mucho mayor de datos. Eso hará que podamos interactuar mucho más profundamente con otros usuarios desde cualquier plataforma, entre otras cosas.
Wood, creador del proyecto de código abierto Polkadot, partió de la idea de que era necesario “remodelar internet”: crear una nueva arquitectura con un protocolo específico para que los servicios fueran descentralizados
Internet en su comienzo fue un protocolo abierto y descentralizado. Comenzó a centralizarse en los años 90 con las grandes tecnológicas que conocemos hoy en día”, la directora de Comunicación de Parity Technologies explico:
“Lo que se quiere con Web3 es volver a la esencia, al inicio, de lo que fue internet: que nadie controle en gran proporción esta herramienta de comunicación que tan presente está en nuestro día a día una web más rápida, segura y abierta”
Esta método lleva cinco años trabajando en el desarrollo de la Web.3. Nuestro objetivo es actualizar la web para hacerla más rápida, más segura, más resistente a los ataques y más abierta”. “Si echamos la vista atrás a los primeros días de internet en las décadas de 1960 y 1970 vemos que internet existía incluso antes que la propia web: era una amalgama de cables y una red que ‘conectaba cosas'”.
Cambia toda la arquitectura de la web por ejemplo, la Web3 “permitirá que los usuarios tengan acceso a miles de centros de datos en todo el mundo y podrán elegir quién guarda sus datos y cómo”.
Amazon, Google y Microsoft lideran actualmente el mercado del almacenamiento de datos en la nube. La primera compañía, con su filial AWS, controla el 41,5% del total, según datos de McAfee de 2019. Le siguen Azure, de Microsoft, con un 29,4%, y Google Cloud, con un 3%.
Estas tres empresas tienen la mitad de los 600 grandes centros de datos a nivel global, de acuerdo con un informe de Synergy Research Group.

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