La palabra como el título de hoy, la entendemos como la presión que se ejerce sobre
alguien, incluso mediante amenaza tenue, disimulada o en su caso violenta, con la idea de
obligarlo a actuar de una forma determinada y obtener un beneficio -directo o indirecto.
El tema es tan fuerte que podemos decir de la extorsión psicológica, pero también en
el campo de las leyes está contemplado en el artículo 390 del Código Penal Mexicano como
un delito de alto impacto y dice que la comete “quien sin derecho obligue a otro a dar,
hacer, dejar de hacer o tolerar algo, para obtener un lucro para sí o para otro, o causando a
alguien un perjuicio patrimonial…”.
La muerte de cierto personaje ligado al empresariado mexicano, pero también a
políticos tamaulipecos, pareciera que ese fenómeno de la extorsión aparece como un
problema que pone a dudar a muchos.
Inicialmente el asesinato de un empresario en Monterrey, ocurrido la semana pasada,
puso a ‘parir chayotes’ -diría mi santa abuela- a más de un político tamaulipeco local y/o
federal, porque se habla de que financió, junto a su hermano, muchas campañas políticas en
el estado fronterizo.
Lo muy malo es que el partido político involucrado es el del mismo presidente de la
república y ello destapa muchos frentes que descobijan varios destinos aparentemente con
buena luz, tan brillante que ahora ni con velas se puede vislumbrar algún signo de vida
futura en el campo político de Tamaulipas.
El tema electoral, por consecuencia, también se altera para la siguiente campaña, pues
aspirantes a ocupar el cargo de Ejecutivo Estatal, también se verán afectados y, aún del
mismo partido, los ‘golpes’ por encima y debajo de la mesa están presentes, pues cada
quién quiere ‘jalar agua para su molino’.
Se habla de extorsión a un buen número de políticos en funciones públicas o
aspirantes a ellas, simpatizantes y militantes del partido del presidente, y la muerte del
empresario abre un socavón enorme.
Un ejemplo de extorsión política pudiera ser una la camioneta blanca Tahoe, valorada
en millón y medio de pesos que circula por las calles de la capital del estado de Tamaulipas
y cuya propiedad se atribuye al empresario asesinado.
La sospechada de extorsión se presenta en varios nombres de políticos tamaulipecos a
quienes se les asocia con los hermanos empresarios de la frontera y que la semana pasada
uno de ellos fue asesinado en Monterrey.
Otro de los detalles que se descubrió es que el asesinado de Monterrey visitó a finales
del primer semestre de este año el Palacio Nacional, aunque hasta el momento de escribir
este espacio, se desconocen los temas que trató y con quién.
La pregunta central sería, en todo caso: ¿Quién lo llevó ahí?
El tema es tan delicado que se supo de ‘reunión extra secreta’ de varios personajes
ligados al partido del presidente, entre los cuales se manejaron los nombres de varios
aspirantes a la candidatura de gobernador por Tamaulipas, pero también de varios alcaldes
y personajes de los comités Ejecutivos, local y nacional. Es decir, el finado empresario
después de muerto movió mucha gente.
Quizá por haber sido días inhábiles, no todos los convocados estuvieron de cuerpo
presente, pero hasta por video llamada se reportaron, intentando no dejar a nadie fuera de
los acuerdos a los que llegaron y que solo ellos saben.
Las autoridades federales hasta el momento no han hecho público algún citatorio
judicial para político alguno en Tamaulipas, ni se sabe de detenciones judiciales o por lo
menos de sospechosos.
El único personaje a quien, no le llegó citatorio, fue una invitación a la Unidad de
Inteligencia Financiera (UIF) para el próximo miércoles 30 de noviembre a las 13:00 hrs, a
un personaje local, quien declarara la semana pasada que él no explicaba sobre su dinero a
nadie.
Que quede claro que no es citatorio judicial, es una invitación, por lo que a la prensa
el Secretario del Ayuntamiento declaró que evaluarán la agenda para ver si es posible
‘acepten la invitación en la ciudad de México’ que la Unidad de Inteligencia Financiera
hizo.
¿Será que con el asesinato del empresario reynosense, una fracción quiera extorsionar
a otra en Morena?
Dice el viejo refrán… “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… hecha las tuyas
a remojar.

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