China, 10 de noviembre 2021 – Aumentando su extracción de carbón en un millón de toneladas diarias por la falta de electricidad. Pekín se ha propuesto alcanzar su pico de emisiones en 2030 y que el 25 por ciento de la energía sea de combustibles no fósiles.
Así lo confirma Pablo Díaz atrapado entre la espada y la pared, China se debate entre el crecimiento económico y la lucha contra la contaminación que este genera. El Clima para combatir el calentamiento global se ha sumado estos días una seria crisis energéticacoincidiendo con la llegada del duro invierno.
La tesitura no podía ser más complicada. Por un lado, Pekín fijaba el calendario para reducir sus emisiones contaminantes y alcanzar la neutralidad en el carbono en 2060, como anunció Xi el año pasado en la Asamblea General de la ONU.
Por el otro, aumentaba la producción de carbón en un millón de toneladas diarias para paliar los apagones y el racionamiento de electricidad, que han afectado a millones de fábricas y hogares.A finales de octubre, la extracción de carbón subía hasta 11,5 millones de toneladas diarias, lo que pone en duda los planes de las autoridades para reducir la polución.
Su objetivo es alcanzar el pico de emisiones en 2030 y, a partir de ahí, ir reduciéndolas hasta alcanzar en 2060 la neutralidad. Es decir, contaminar lo mismo que puede limpiar por otros medios. Además de rebajar la intensidad de carbono en más del 65 por ciento con respecto a los niveles de 2005, China se ha propuesto también para 2030 que los combustibles no fósiles aporten el 25 por ciento de su energía, frente al 16 por ciento de la actualidad.
Se trata de un reto enorme porque el carbón genera ahora el 60 por ciento de la electricidad del país.Tras triplicar sus emisiones entre 2000 y 2018, la “fábrica global” vivió un respiro durante los primeros meses del coronavirus en 2020. Pero, en el primer trimestre de este año, subieron un 9 por ciento sobre los niveles pre-pandemia.

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