El concierto de despedida de Ramón Ayala, celebrado el sábado 10 de octubre en la Plaza de Toros México, se tornó en una polémica cuando el sonido y las luces del recinto se apagaron abruptamente antes de que el cantante pudiera despedirse de su público.
Testigos del evento relatan que la interrupción ocurrió minutos antes de que finalizara el espectáculo. Mientras el artista aún estaba en el escenario, el sonido dejó de funcionar y comenzaron las indicaciones para desalojar el lugar, lo que generó desconcierto y molestia entre los asistentes.
Un legado musical interrumpido
Con 80 años, Ramón Ayala llegó a este emblemático recinto para conmemorar 72 años de trayectoria musical, durante los cuales ha lanzado 113 producciones discográficas y ha dejado huella en varias generaciones de fans de la música norteña.
Apareció en el escenario en silla de ruedas, pero su pasión por la música se hizo evidente al interpretar algunos de sus grandes éxitos y tocar su acordeón.
La celebración incluyó la participación de invitados especiales como Eduin Caz, vocalista de Grupo Firme, y Banda El Recodo, quienes acompañaron a Ayala en una velada donde se recordaron temas como “Tragos amargos”, “Un puño de tierra” y “Rinconcito en el cielo”.
Previo al evento, el artista había manifestado su emoción por actuar en un lugar que ha recibido a leyendas como Vicente Fernández y Juan Gabriel. También se había planeado la participación de su nieto Christopher y grabar el concierto como un recuerdo de su despedida en la capital.
Sin embargo, el cierre repentino frustró estos planes de celebración.
Reacciones y aclaraciones
La controversia se intensificó en redes sociales, donde muchos asistentes criticaron la organización del evento y pidieron explicaciones sobre lo sucedido. Algunos seguidores notaron que la cuenta de Instagram de La México había restringido comentarios en ciertas publicaciones.
En respuesta a las versiones que apuntaban a las autoridades como responsables, la alcaldía Benito Juárez negó haber ordenado la suspensión del concierto o el desalojo del público, afirmando que la decisión de finalizar el espectáculo fue exclusiva de la producción de Ayala.
Esto se dio tras declaraciones del periodista de espectáculos Gil Barrera, quien había señalado al alcalde Luis Mendoza como posible responsable. Sin embargo, estas acusaciones no han sido confirmadas y, hasta el 12 de octubre, no se había aclarado quién ordenó apagar el sonido ni los motivos detrás de esta decisión.
La controversia se produce en medio de desafíos legales para Ramón Ayala y su hijo, Ramón Ayala Jr., quienes enfrentan demandas civiles en Texas por acusaciones de agresiones sexuales, hostigamiento y abuso de poder por parte de extrabajadores de Los Bravos del Norte. La defensa ha rechazado estas acusaciones y el cantante ha expresado su confianza en que se esclarecerán durante el proceso legal.
Así, una noche que debía ser recordada por miles de seguidores como un homenaje a la música norteña se vio empañada por la incertidumbre. El “Rey del Acordeón” dejó La México sin poder ofrecer el último adiós que había planeado para su público.
Fuente: Plano Informativo

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