Frotar el cabello húmedo con una toalla levanta la cutícula y genera una fricción excesiva en el momento de mayor vulnerabilidad de la fibra capilar. Esta práctica mecánica, común pero perjudicial, debilita la estructura externa del pelo, eliminando su protección natural.
El uso de cepillos con fuerza sobre el cabello mojado agrava el problema. Al estar expandida por el agua, la hebra pierde elasticidad y resistencia, lo que resulta en:
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Ruptura inmediata de las fibras.
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Aparición prematura de puntas abiertas.
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Pérdida progresiva de brillo y cuerpo.
Técnicas de cuidado y prevención
Para preservar la integridad de la queratina, los especialistas recomiendan presionar suavemente con la toalla para absorber la humedad, eliminando cualquier movimiento de vaivén o frotamiento.
Asimismo, la transición al peinado debe ser progresiva. Desenredar con los dedos o utilizar un peine de púas anchas antes de recurrir al cepillo convencional reduce drásticamente el daño mecánico y mantiene la cutícula sellada.

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