Las playas de Tamaulipas son un tesoro para el sector turístico.
Principalmente Miramar en Madero, Tesoro en Altamira, Barra del Tordo en Aldama, La Pesca en Soto la Marina, Carbonera en San Fernando y Bagdad en Matamoros.
Son los sitios más concurridos a lo largo de los 433 kilómetros de litoral, desde la desembocadura del río Bravo al norte frente a las costas de Matamoros hasta la del río Pánuco en la región sur en Tampico y límites con Veracruz.
Para la temporada vacacional de Semana Santa 2026, la amenaza de contaminación con hidrocarburos puso a todos en alerta, desde las empresas de servicios turísticos, las autoridades de ese giro, así como las medioambientales, pesqueras y petroleras.
E igualmente a los vacacionistas de planeación, a la oleada de improvisados y a la sociedad en general, pues el chapopote líquido o en piedras de todos tamaños aparecieron previamente en los litorales de Tabasco, Veracruz e incluso en Tamaulipas.
Y la coincidencia de la contingencia ecológica por el derrame de los hidrocarburos con la temporada alta vacacional de la semana santa, obligó a que cada quien desde su ámbito de competencia en los tres niveles de gobierno se aplicaran a fondo para reducir impactos en afluencia y en derrama de recursos.
La contaminación de playas y mar con hidrocarburos es muy notoria por el color negro y las características viscosas, así como el fuerte olor y composición química de los productos.
Y aunque las acciones de todas las estructuras gubernamentales lograron atenuar el problema y su visibilidad, este se manifestó en diversos grados en la mayor parte del litoral de los tres estados, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, con menor grado en este último.
El impacto que produce en nuestra mente el color negro de los hidrocarburos y su efecto en las aguas y arena es muy fuerte.
Y, además, muy fácil de encontrar culpables de la contingencia, en este caso señalar a la empresa paraestatal PEMEX o bien a empresas transportistas que operan con embarcaciones de gran capacidad.
Y en aras de amortiguar el daño vimos a los alcaldes de Madero, Erasmo González Robledo; al de Altamira, Armando Martínez Manrique; a la de Aldama, María Nohemí Sosa Villarreal; a la de Soto la Marina, Glynnis Jiménez Vázquez; a la de San Fernando, Verónica Aguirre de los Santos y al de Matamoros, Alberto Granados Fávila, encabezando acciones de limpieza.
Lo mismo que a los secretarios de Desarrollo Urbano y Ecología Karl Becker Hernández, recién estrenado en el cargo y al de Turismo, Benjamín Hernández Rodríguez, e incluso al gobernador Américo Villarreal Anaya en una visita a las costas de Matamoros.
A ellos se sumaron personal de la Secretaría de Marina y las delegaciones de la SEMARNAT, PROFEPA y grupos de ambientalistas, así como personal de algunas empresas turísticas.
La contingencia por derrame de hidrocarburos en el Golfo de México y el litoral de Tabasco, Veracruz y Tamaulipas movilizó a miles y movió la conciencia de millones de mexicanos y en el mundo entero.
Desgraciadamente, la mayor contaminación de las playas y mares, así como de los arroyos, ríos, presas y campos y bosques la hemos normalizado y pareciera que esa no existe.
Me refiero a los miles de toneladas de basura que generemos como ciudadanos y no le damos el destino que debiera, quedándose en el medio ambiente o bien siendo arrastrada por el viento o las corrientes de agua hasta que llevan a los ríos y luego a los mares.
Y esa se compone de cada botella, vasos, platos, tenedores, cucharas, bolsas y todos los productos elaborados de plástico (por cierto, proveniente de los hidrocarburos, pero presentada como transparente o blancos) los vasos y platos de unicel, filtros de cigarros, y una gran gama de otros residuos.
En esa descarga gigante y cotidiana de contaminantes los culpables no son los barcos de las empresas ni PEMEX o las Refinerías hechas al vapor, sino usted, yo, el vecino, el amigo, el hijo o la hija, el estudiante, el obrero, que sin el menor recato o cuidado botamos el plástico a la calle.
Si tiñéramos de negro cada residuo de plástico o unicel del que nos desprendemos de manera irresponsable, quizá sería más visible el “chapopote” que a diario vertimos en parajes, arroyos, montaña, calles, ríos, presas o el propio mar.
Es ahí donde debemos modificar los malos hábitos y asumir conductas más sanas y cuidadoras del medio ambiente, para ir corrigiendo este camino inevitable que llevamos hacia la catástrofe ecológica por el impacto de la modernidad en la que imperan la moda de “los desechables” y los “residuos tecnológicos”, que si no enmendamos terminarán por “sepultarnos”.
Tamaulipas es una trilogía de Montaña, Planicie y Litoral. Una combinación que ha sido su fortaleza, pero que puede revertirse si no incluimos el saneamiento y limpieza a nuestro sencillo ecosistema.
Agotaremos las montañas, se secarán los valles o planicies y se teñirán de negro nuestros litorales y mares.
Aprendamos la lección del derrame de hidrocarburos y su impacto en las playas.
Y miremos tierra adentro como están nuestras montañas, valles, arroyos, ríos y presas.
Apliquémonos a limpiar la casa que todos habitamos y que se llama MADRE NATURALEZA.
Abandonemos la negra conciencia y modifiquemos conductas y acciones.
Dejemos de ser ecolocos cotidianos de nuestra propia casa, calle, manzana, barrio, colonia y ciudad.
Y esto aplica también para nuestros visitantes de otras regiones del país, principalmente entidades del noreste o las zonas del altiplano o central del país.
Por cierto, que para atender la fuerte dinámica del sector turístico y la movilidad de personas en la Semana Santa 2026, además de la limpieza de playas se implementó el operativo ordinario de seguridad, auxilio carretero en los destinos o sitios de recreo.
Al pendiente de todas las áreas que participan entre ellas seguridad pública, turismo, salud, protección civil y la coordinación con instancias federales y municipales ha estado en forma directa el gobernador Américo Villarreal Anaya.
El dispositivo inició el viernes de la semana pasada y se prolongará hasta el 18 de abril y en él participan de acuerdo al reporte del Seguridad Pública, Carlos Arturo Pancardo, 2 mil 038 elementos de la Guardia Estatal; 757 unidades terrestres; 81 elementos de agrupamientos policiales.
Asimismo, 352 de apoyo carretero; 86 de tránsito estatal y 14 elementos en aeronaves, además del apoyo de vigilancia carretera de la Guardia Nacional y seis helicópteros para cobertura aérea y traslados de emergencia.
También lo hace la agrupación de los Ángeles Verdes en 11 rutas con 29 elementos y 19 unidades de operación, brindando asistencia mecánica, información turística, apoyo a emergencias y orientación al turista, cantando además con 12 módulos de atención en puntos estratégicos instalados en los principales flujos turísticos.
Ojalá que el personal de estos operativos, también lleven el mensaje sutil de un mejor comportamiento social con nuestros entornos y medio ambiente.
Esta semana santa 2026 coincidió con las Fiestas de Abril en el Puerto de Tampico, que aun cuando no tiene playa registra la mejor infraestructura hotelera, restaurantes, museos, centro histórico el complejo de la Laguna del Carpintero, entre otros sitios de esparcimiento y recreación.
Las fiestas de extienden hasta el próximo 12 de abril, por lo que la variedad de conciertos se convierte en otro de los atractivos para jóvenes y maduros.
En otro campo diferente, aunque están de vacaciones, es bueno para la comunidad de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que tiene campus en Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Victoria, El Mante y Tampico, con oferta pertinente a la vocación de cada zona, la nueva alianza formada con una casa de estudios extranjera de relevancia.
Y es que se acaba de signar un convenio de tres años con la Universidad de Nottingham una de las cien mejores instituciones a nivel mundial que permitirá el intercambio académico, el uso compartido de laboratorios, la realización de proyectos conjuntos y colaboración en investigación.
Algunas de las áreas de interés serán control, automatización, energías renovables, electromovilidad, telecomunicaciones y fotónica, beneficiando a estudiantes, cuerpos académicos y docentes de ingeniería y posgrado, establece el convenio firmado por el rector Dámaso Anaya Alvarado y el profesor Nigel Mongan, vicerrector asociado de Colaboración Internacional de la Universidad de Nottingham.
Buen acuerdo sin duda, pues es nueva una oportunidad de crecimiento y a la vez una exigencia y compromiso con la calidad.

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