Ciudad de México (1 de abril de 2026).- La escalada de las tensiones bélicas y los recientes bloqueos en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz han provocado un incremento directo del 55% en el costo de los fertilizantes necesarios para el campo. Este fenómeno representa un duro golpe para la rentabilidad de las actividades agrícolas.
El origen directo de este aumento radica en la cotización al alza del petróleo a nivel mundial. Al tratarse de una materia prima indispensable para la manufactura de este tipo de nutrientes para la tierra, su encarecimiento presiona directamente a toda la cadena de suministro agropecuaria.
Alimentos registran presiones inflacionarias Debido a esta situación operativa, diversos cultivos clave en el país comienzan a resentir las consecuencias financieras. Reportes del sector señalan afectaciones tangibles en la producción de maíz en regiones de Chihuahua y Jalisco, así como en las hortalizas de Sinaloa y la producción de berries en Guanajuato.
La falta de acceso a fertilizantes a precios competitivos no solo reduce los márgenes de ganancia de los productores locales, sino que proyecta un impacto inminente sobre los precios finales de los alimentos básicos. La cadena de suministro se mantiene bajo observación ante la volatilidad de los mercados energéticos externos.

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