Cada vez es más evidente que el mundo actual atraviesa un clivaje hacia los Nacionalismos. Se habla en plural, encasillar el Nacionalismo como si fuera un molde comete el error de sobre simplificar la realidad, cada Nacionalismo tiene sus propias particularidades que responden al contexto histórico, cultural y político, además de la idiosincrasia de sus líderes.
Al ser Estados Unidos la primera potencia económica, sus decisiones tiene un impacto global. Atrás quedaron los discursos políticos donde hablaban de globalización y sus veleidades. Hoy el nacionalismo se presenta como un fenómeno global, pero con particularidades locales y contradicciones internas.
El Nacionalismo puede entenderse como doctrina política, ideal cultural o precepto moral.
Como doctrina parte de la idea de que todos los pueblos se agrupan en una unidad llamada Nación. Como ideal cultural, sostiene que cada Nación tiene un conjunto de ideas y valores que los rigen. Como precepto moral, se concibe como mandato divino y heroico que justifica la violencia en defensa de la Nación de los enemigos, que pueden ser internos o externos, el concepto de Nación dota de una identidad al pueblo que genera una cohesión social en torno a ciertos símbolos, como puede ser las banderas. Pero ¿Qué tipo de Nacionalismo es el de Trump?
El Nacionalismo Trumpista. Tiene como principal pilar la cuestión étnica: incluye a todos aquellos que compartan ciertos rasgos étnicos, que pueden ser físicos (color de piel, ojos pelo) como culturales (lengua, tradiciones), entendidos como expresiones de un pasado en común y por lo tanto de un origen compartido.
Este planteamiento se combina con el precepto moral del destino manifiesto, que sostiene que Estados Unidos está destinado a expandir los valores democráticos a todas las naciones del mundo. Además se tiene que agregar el carácter carismático del líder político y el contexto político actual, de Estados Unidos, caracterizado por un despreció a todo aquello políticamente correcto (desprecio a la institucionalidad y formas de proceder de corte dictatorial, ir a la guerra sin previa aprobación del Senado).
El resultado es una mezcla sui generis que se denomina Trumpismo. La combinación de todo lo anterior genera una serie de interrogantes:
¿Cuál ser el destino del Trumpismo?
¿Le alcanzará el tiempo a Trump para sacar adelante todos sus proyectos políticos?
¿Aparecerán figuras regionales o alianza de naciones que puedan contrarrestar su política de destino manifiesto?
¿Podrá la oposición interna modificar el curso de los acontecimientos?
Como siempre que se está ante la presencia de fenómenos complejos, las disputas se reconfiguran constantemente y nuevas políticas de alianza puede inclinar la balanza hacia un lado u otro. La respuesta es tan compleja como contradictoria.
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