Washingron, Estados Unidos (18 de marzo de 2026).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy el aplazamiento de su viaje diplomático a China, originalmente previsto para finales de este mes. Durante una reunión en el Despacho Oval con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, el mandatario indicó que la visita se reprogramará en un plazo de cinco o seis semanas.
Esta decisión ocurre tras meses de planificación y coincide con las gestiones de la Casa Blanca para que potencias internacionales, incluida China, utilicen recursos militares en la protección del estrecho de Ormuz. Al respecto, Trump señaló que el cambio de fecha fue concertado con el gobierno de Xi Jinping:
“Estamos trabajando con China, estuvieron de acuerdo con ello. Espero con interés ver al Presidente Xi. Él espera con interés verme, creo”.
Contexto de seguridad y logística
El ajuste en la agenda responde a la necesidad de supervisar el acceso al petróleo en Medio Oriente. Aunque el presidente vinculó inicialmente el viaje a la respuesta de Beijing sobre la seguridad marítima, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó tras reunirse en París con el viceprimer ministro chino He Lifeng que la modificación se debe a cuestiones de logística.
Por su parte, Trump subrayó la importancia de permanecer en Washington durante el actual contexto bélico:
“Creo que es importante que yo esté aquí. Así que quizás lo retrasemos un poco, no mucho”.
Situación energética y relaciones bilaterales
El aplazamiento se produce en un año de elecciones de medio término, marcado por el incremento en los precios del crudo. Como medidas paliativas, la administración estadounidense ha recurrido a las reservas nacionales de petróleo y ha levantado sanciones sobre el crudo de Rusia.
En el ámbito comercial, ambas naciones mantienen una tregua de un año acordada el otoño pasado. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, se calificó la postura de su país como “positiva y abierta”, señalando la relevancia de que ambas partes alcancen acuerdos comunes:
“La actitud de China siempre ha sido positiva y abierta, y la clave es que la parte estadounidense se encuentre con nosotros a mitad de camino”.
Este encuentro busca dar continuidad a la relación establecida tras la visita de Estado de 2017 y el cese de la escalada arancelaria entre las dos mayores economías del mundo.

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