La Organización Panamericana de la Salud, sobre Seguridad Alimentaria en América Latina destaca que, aunque el hambre se reduce de forma constante desde hace 4 años pues 6.2 millones de personas dejaron de sufrir subalimentación, 30% de los adultos sufre obesidad.
Destaca que en 2024 la inseguridad alimentaria moderada o grave afectó a 25% de la población, cifra menor a la estimación mundial de 28%.
El organismo cita que si bien el costo de una dieta saludable aumentó 3.8% en 2024, lo que ubicó a la región como la más cara del mundo, con un costo diario de 5.16 dólares, al menos 15. 4 millones de personas más pudieron acceder a esta dieta.
No obstante, 182 millones de personas aún no pueden costearla. Destaca que 30% de los adultos de la región vive con esta condición, doble del promedio mundial (15%)
Causas: Pobreza crónica que explica la subnutrición. La desigualdad social, heredada del colonialismo, limita acceso a oportunidades laboral, educación y servicios básicos, afecta a niños, mujeres, población indígena y zonas rurales.
Costo elevado de dietas saludables: América Latina tiene la dieta saludable más cara del mundo con promedio de USD 4,08 diarios por persona. Esto impide que más de 133 millones de personas accedan a una alimentación nutritiva, incluso cuando hay suficiente producción de alimentos.
Impacto del cambio climático y fenómenos extremos: Sequías, lluvias intensas y degradación ambiental afectan el rendimiento de maíz y trigo, y agravan las crisis alimentarias en comunidades rurales dependientes de la producción agrícola.
Sistemas alimentarios ineficientes y desiguales: Los cambios en sistema alimentario benefician a sectores acomodados, mientras que las poblaciones vulnerables se ven forzadas a consumir alimentos ultra procesados, ricos en grasa, azúcar y sal, lo que contribuye a la doble carga de malnutrición (desnutrición y obesidad)
Déficit en políticas públicas: Aunque existen programas sociales, más de la mitad de las transferencias monetarias se destinan a hogares con ingresos superiores a la línea de pobreza, lo que limita su efectividad para erradicar la pobreza alimentaria.
Estos factores se interrelacionan perpetuando ciclos de pobreza, inseguridad alimentaria y desigualdad. Los gobiernos no aplican soluciones efectivas con políticas integrales que aborden equidad, productividad agrícola, acceso a alimento saludable y la transformación de los sistemas alimentarios.
El autoconsumo es reflejo de una política de pobreza. En México, la mitad de los productores de maíz pertenecen a autoconsumo. “La tierra es de quien la trabaja”, terminó en frase.

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