Que no salgan ahora en el PT con el cuento de que no son traidores. El problema no es ése. El verdadero fondo es peor: no actuaron como aliados inconformes, sino como vulgares carroñeros del presupuesto.
La reforma electoral enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados el 11 de marzo de 2026 al no alcanzar mayoría calificada; en esa votación, 47 de 49 diputados del PT sufragaron en contra. Además, la iniciativa contemplaba recortar 25% el financiamiento ordinario a los partidos y modificar el esquema de representación proporcional, incluyendo la eliminación de la lista plurinominal en el Senado y cambios al modelo de elección de los 200 diputados de representación proporcional.
Entonces, que nadie se haga el sorprendido. El PT no se rebeló por dignidad, ni por democracia, ni por amor a las minorías. Se movió por puro instinto de sobrevivencia. Cuando un partido ve amenazada la
bolsa, brinca. Y cuando siente que le pueden meter tijera a las plurinominales, tiembla. Porque de ahí comen, de ahí negocian y de ahí han hecho política sin necesidad de sudarla en las urnas.
El propio dirigente petista en Tamaulipas, Arsenio Ortega Lozano, sostuvo que su partido no debe ser visto como “traidor”, defendió que el financiamiento de los partidos sea exclusivamente público y repartido de manera igualitaria, y dijo que el PT está de acuerdo con mantener la representación plurinominal porque —según su argumento— representa la voz de las minorías.
Y ahí está, precisamente, la confesión disfrazada de argumento.
Porque cuando el PT sale a defender con tanta pasión el dinero público para los partidos y las plurinominales, lo que en realidad está defendiendo no es la democracia, sino su zona de confort. Su pequeño reino de prerrogativas. Su negocio político. Su forma de seguir cobrando sin arriesgar demasiado.
Por eso no cuadra el discurso de la congruencia. Congruencia sería respaldar una reforma si en verdad se cree en la austeridad, en la depuración del sistema y en acabar con los privilegios partidistas. Pero cuando la tijera amenaza el presupuesto y las posiciones pluris, entonces aflora el verdadero rostro: el del partido que no quiere perder oxígeno, dinero ni cuotas.
Después del rechazo, Morena reconoció que el PT y el PVEM tendrían un “costo político” por no respaldar la reforma y abrió negociaciones para un “plan B”; incluso Ricardo Monreal pidió a ambos partidos apoyar una nueva versión más “generosa” para recomponer la alianza.
En pocas palabras: los del PT no son traidores; son carroñeros del sistema. Se alimentan de lo que dicen combatir. Se envuelven en la bandera de las minorías, pero en el fondo pelean por no perder el presupuesto y por no quedarse sin la escalera plurinominal que los mantiene vivos.
Y en política, cuando un partido defiende con más fuerza el dinero que los principios, ya no hay mucho qué discutir: no está luchando por la democracia, está cuidando la caja.
Por otra parte, El gobernador Américo Villarreal Anaya y el rector de la UAT, Dámaso Anaya Alvarado, encabezaron en el Centro Universitario Victoria una jornada para reafirmar la alianza entre la universidad y el Gobierno de Tamaulipas en favor de la educación superior, reconocer la excelencia académica y fortalecer la colaboración institucional.
Durante el acto entregaron 475 computadoras portátiles a estudiantes de facultades, unidades académicas y preparatorias de la UAT en Victoria y Mante; de ellas, 54 fueron para bachillerato y 421 para licenciatura, asignadas con criterios de inclusión, priorizando a alumnos de nuevo ingreso, alto desempeño y en situación de vulnerabilidad.
En el mismo evento, el rector tomó protesta a la Dra. Mónica Lorena Sánchez Limón como directora de la Facultad de Comercio y Administración Victoria para el periodo 2026-2030, con el gobernador como testigo de honor, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir esa facultad en 58 años. Américo Villarreal destacó que la coordinación con la UAT permite impulsar mejores oportunidades educativas y reconoció el papel de la universidad en la formación de profesionistas, así como el liderazgo de las mujeres en espacios académicos. Por su parte, Dámaso Anaya subrayó el compromiso de la UAT con la equidad, la generación de conocimiento y el desarrollo de Tamaulipas. La nueva directora se comprometió a fortalecer el prestigio académico, elevar la calidad docente, mejorar la infraestructura y avanzar en la digitalización de los procesos.

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