Nueva York, Estados Unidos (5 de marzo de 2026).- Las principales compañías navieras del mundo comenzaron a suspender servicios y reservas de carga hacia países del Golfo Pérsico, en medio de la creciente tensión militar en Medio Oriente y los riesgos para la navegación en el estrecho de Ormuz.
Empresas como Maersk, Hapag-Lloyd, CMA CGM y Cosco anunciaron la interrupción de nuevas reservas o el desvío de sus rutas hacia y desde puertos de la región, debido al deterioro de las condiciones de seguridad marítima.
La decisión se produce después de los ataques militares en la región y las advertencias de seguridad emitidas para buques comerciales que transitan por el Golfo Pérsico, considerado uno de los corredores más estratégicos para el comercio mundial.
Varias compañías informaron a sus clientes que la suspensión se mantendrá “hasta nuevo aviso”, lo que podría provocar retrasos, cancelaciones y ajustes en las rutas que conectan Asia, Europa y Medio Oriente.
Además de suspender reservas, algunas navieras han ordenado a sus embarcaciones reducir velocidad, permanecer en zonas seguras o esperar en fondeo mientras se evalúa la evolución del conflicto en la región.
La crisis ha comenzado a paralizar el comercio marítimo en el Golfo, donde decenas de portacontenedores permanecen detenidos o desviados ante el riesgo de ataques y la incertidumbre sobre la seguridad de las rutas marítimas.
El estrecho de Ormuz es una vía estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo, por lo que cualquier interrupción tiene repercusiones directas en los mercados energéticos y en el comercio internacional.
Analistas del sector advierten que, si la suspensión de servicios se prolonga, el impacto podría reflejarse en mayores costos logísticos, retrasos en cadenas de suministro y presiones en los precios de la energía y el transporte marítimo a nivel global.

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