Los moretones o hematomas son manchas cutáneas producidas por la filtración de sangre bajo la superficie de la piel tras la rotura de los capilares (vasos sanguíneos diminutos). Aunque la causa más común es un traumatismo, diversos factores biológicos, nutricionales y patológicos pueden debilitar estos vasos, provocando derrames internos sin necesidad de un impacto directo.
El proceso de curación de un hematoma es visualmente progresivo: inicia en tonos rojos o púrpuras, vira hacia el azul y termina en un tono amarillo verdoso antes de desaparecer. Este cambio cromático indica que el organismo está reabsorbiendo la sangre filtrada.
Fragilidad capilar por envejecimiento
Con el avance de la edad, la dermis experimenta una pérdida gradual de colágeno y elastina, proteínas responsables de la resistencia cutánea. Como consecuencia, la piel se vuelve más delgada y los vasos sanguíneos quedan más expuestos. En adultos mayores, presiones leves o incluso el roce constante de la ropa pueden romper los capilares, generando marcas que tardan más tiempo en sanar debido a una menor capacidad de reparación tisular.
Deficiencias nutricionales: Vitaminas K y C
La dieta juega un papel crítico en la integridad del sistema circulatorio:
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Vitamina K: Es fundamental para la síntesis de proteínas que regulan la coagulación. Su carencia ralentiza este proceso, manifestándose a través de hematomas recurrentes y sangrados nasales.
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Vitamina C: Es necesaria para mantener la salud del tejido conectivo. Una deficiencia de este micronutriente debilita las paredes capilares, haciéndolas propensas a romperse ante el mínimo esfuerzo.
Impacto del ejercicio y cambios hormonales
La actividad física de alta intensidad, como el running, puede generar microdesgarros en los vasos sanguíneos debido al impacto repetitivo contra el suelo. Es habitual que los corredores presenten hematomas en los pies sin haber sufrido un golpe específico.
Por otro lado, las fluctuaciones hormonales también influyen:
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Ciclo menstrual: Las variaciones de estrógenos y progesterona pueden aumentar la fragilidad vascular.
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Embarazo: La trombocitopenia gestacional es una disminución benigna del recuento de plaquetas que hace a las gestantes más susceptibles a desarrollar marcas en la piel.
Trastornos circulatorios y genéticos
La circulación deficiente, agravada por factores como la obesidad, el tabaquismo, la diabetes mellitus o la edad avanzada, impide un flujo sanguíneo adecuado y debilita los tejidos. Asimismo, existen condiciones genéticas que alteran la estructura del colágeno, como:
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Síndrome de Ehlers-Danlos: Caracterizado por hipermovilidad articular y fragilidad capilar extrema.
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Síndrome de Marfan y Osteogénesis imperfecta: Patologías asociadas a una mayor predisposición a los hematomas espontáneos.

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