Durante la temporada de Cuaresma, el estado de Michoacán se consolida como un referente de la gastronomía de vigilia en México. Uno de los eventos más destacados del calendario es el Festival de la Capirotada y la Empanada, un encuentro que rescata recetas ancestrales y promueve la diversidad de la repostería tradicional mexicana.
Este festival representa una ventana estratégica para panaderías y cocineros locales, quienes presentan ante turistas y habitantes las variantes de dos platillos que definen la identidad culinaria de la región durante los días previos a la Semana Santa.
Sedes, fechas y participantes
La edición 2026 del festival se llevará a cabo del viernes 27 al domingo 29 de marzo en la Plaza del Carmen, ubicada en el centro histórico de Morelia, Michoacán. El evento mantendrá un horario de servicio de 9:00 a 20:00 horas.
La oferta gastronómica estará respaldada por la participación de aproximadamente 25 panaderías y productores locales, además de cocineros provenientes de comunidades con alto valor cultural como:
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Quiroga
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Santa Ana Maya
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Ciudad Hidalgo
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San Lucas
Diversidad culinaria: De lo tradicional a la innovación
El atractivo principal del festival reside en su volumen de oferta. Los asistentes podrán degustar más de 20 variantes de capirotada y una selección que alcanza los 280 sabores de empanadas, abarcando desde las preparaciones clásicas hasta propuestas contemporáneas.
La capirotada, postre insignia de la Cuaresma, se elabora tradicionalmente con pan, piloncillo, canela, queso y frutos secos. Sin embargo, en el circuito del festival es posible encontrar versiones que incorporan ingredientes como:
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Coco y plátano.
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Manzana y pasas.
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Diferentes texturas de jarabes y quesos regionales.
Impacto económico y preservación cultural
Más allá de la degustación, este evento cumple una función social y económica fundamental. Al concentrar a productores de diversas regiones de Michoacán, se impulsa el turismo gastronómico y se fortalece la economía de las pequeñas panaderías locales.
Asimismo, el festival actúa como un mecanismo de preservación de las tradiciones culinarias, asegurando que las técnicas de elaboración de la capirotada y la empanada se transmitan a las nuevas generaciones de comensales y creadores.

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