Ciudad de México (13 de marzo de 2026).- En un hecho inédito, el Salón de Sesiones del Palacio Legislativo de San Lázaro abrió sus puertas a ciudadanas y activistas para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. Durante el encuentro, representantes de organizaciones civiles y colectivos de búsqueda confrontaron a la clase política, señalando que la gestión de la crisis de desapariciones y la representación de género en México atraviesa un periodo de estancamiento y omisión institucional.
La búsqueda de personas como prioridad nacional
Soraya Anna Villarreal, dirigente de la asociación Célula de Búsqueda e Investigación de Personas Desaparecidas en Baja California, denunció que la desaparición de personas se ha convertido en una emergencia nacional gestionada con indolencia. La activista presentó una agenda concreta que incluye el reconocimiento de las buscadoras como defensoras de derechos humanos y la implementación de una política nacional de búsqueda con perspectiva de género.
Villarreal enfatizó que el uso de la ciencia y la tecnología debe ser el eje de una nueva Comisión de la Verdad, cuestionando la falta de resultados tangibles frente al rezago de expedientes y los recortes presupuestales.
“A las y a los diputados de esta Cámara: ustedes legislan sobre cifras, nosotras vivimos historias. Cada expediente rezagado, cada presupuesto recortado y cada ley sin aplicación tiene consecuencias reales: más desapariciones, más impunidad, más madres enterrando certezas. No basta con discursos solidarios ni minutos de silencio, se necesitan decisiones, recursos y voluntad política, porque la omisión también es responsabilidad”.
Asimismo, envió un mensaje directo a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y a la fiscal local, aclarando que su labor no es una afrenta política, sino la prueba de un sistema inoperante.
“Cuando las familias tienen que hacer el trabajo de las autoridades, eso no es colaboración o una política pública, eso es abandono institucional. Es una señal de que el sistema necesita cambiar profundamente. Lo que exigimos no es un favor, es una obligación. A la ciudadanía le digo que el silencio social también desaparece personas. Cuando la violencia se normaliza, la impunidad crece”.
Riesgos en la paridad y representación política
Por otro lado, la agenda de género en el marco de la reforma electoral fue puesta bajo la lupa. Mónica Tapia, coordinadora de Aúna, advirtió que poseer un marco legal avanzado no garantiza una democracia incluyente. Exigió que se establezcan salvaguardas para que las mujeres compitan en distritos ganadores y se blinden las acciones afirmativas contra la violencia política.
Tapia hizo un llamado a que cualquier ajuste en las reglas electorales sirva para robustecer la arquitectura institucional y no para debilitar los espacios de representación que grupos históricamente excluidos han ganado.
“La democracia mexicana no puede retroceder en avances tan significativos como la presencia de las mujeres y los grupos históricamente excluidos. Hacemos un llamado a que la revisión profunda de la arquitectura institucional de las reglas electorales asegure que cada modificación fortalezca y no debilite el sistema democrático que hemos construido juntas”.
Contra la “visión única” de país
Finalmente, Alejandra Latapí, del International Women´s Forum, cuestionó la calidad del liderazgo actual en el Congreso. Señaló que la paridad numérica no ha impedido la erosión de los consensos transversales que antes permitían avances sustantivos para las mujeres.
Latapí lamentó que el debate plural esté siendo desplazado por “decisiones mayoritarias sordas” y una tendencia a la descalificación que ignora la diversidad de voces ciudadanas.
“Los procesos legislativos que hemos venido atestiguando recientemente así lo confirman. Las votaciones han ignorado muchas veces a las voces del debate parlamentario amplio, incluyente y plural. Desde la ciudadanía, desde la sociedad civil, advertimos un afán por imponer una sola visión de país, con resultados concretos en las leyes que aquí se aprueban… La concentración del poder, las autocracias y las dictaduras son nuestras enemigas históricas. Por eso, defender la democracia es defendernos a nosotras mismas”.

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