Tras más de una década de litigio en los tribunales australianos, la diseñadora de moda Katie Perry ha obtenido una victoria definitiva sobre la superestrella de la música Katy Perry. El Tribunal Superior de Australia determinó que la empresaria local tiene el derecho legítimo de usar su nombre de nacimiento para su marca de ropa, rechazando las apelaciones del equipo legal de la cantante.
“Como propietaria de una pequeña empresa y madre, este proceso ha sido emocionalmente agotador, pero siempre creí en defender la justicia”, expresó la diseñadora en un comunicado tras conocerse el fallo que pone fin a una de las disputas de marca más mediáticas del país.
El origen del conflicto: 2008, el año clave
La cronología de este enfrentamiento se remonta al despegue de la carrera de la intérprete de “Firework”:
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Registro local: En 2008, la diseñadora registró oficialmente su marca Katie Perry en Australia para un negocio de fabricación local.
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El éxito musical: Solo meses después, la cantante (nacida como Katheryn Elizabeth Hudson) lanzó el hit mundial “I Kissed A Girl”, consolidando su nombre artístico Katy Perry.
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El choque: En 2009, durante la gira Hello Katy, el equipo de la cantante intentó bloquear el registro de la diseñadora para vender su propio merchandising en territorio australiano, iniciando una serie de demandas y apelaciones.
Argumentos del Tribunal: Reputación vs. Propiedad Intelectual
En 2024, el equipo legal de la cantante apeló una decisión previa alegando que la fama mundial de la artista hacía imposible desligar su nombre de cualquier actividad comercial. Sin embargo, el Tribunal Superior desestimó estos argumentos basándose en dos puntos fundamentales:
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Sin confusión de mercado: La justicia determinó que los consumidores de la tienda de ropa local no confunden los productos con los de la estrella del pop.
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Límites de la fama: El tribunal dictaminó que la reputación musical de la cantante no se extiende automáticamente con exclusividad al sector textil en Australia frente a un derecho de marca previamente registrado.
“Este caso se ha tratado de demostrar que las pequeñas empresas en Australia también importamos”, concluyó la empresaria.

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