Antes de iniciar la nota central de hoy, me permito ofrecer mis disculpas al comunicólogo Héctor Guevara, director de ‘La Mirada del Ché’ porque en este espacio ayer, escribí “… Mario Caballero Vargas, ‘El Chico Maravilla’, como lo ‘bautizó’ en la CDMX un conductor de la radio y Televisión deportiva…”
Aclaro que fue precisamente Héctor ‘El Ché’ quien distinguió al pelotero con sus cámaras y micrófonos que ha seguido desde sus primeros batazos en los parques de béisbol infantil y juvenil. Otros sobrenombres de Mario Caballero han sido: Mayoko, El jefe de jefes y el más reciente El Príncipe Encantador.
Centrados en el tema de hoy, le comento que tengo la convicción de que todos los días aprendemos algo. Hoy al preparar este espacio leo que la popular Cruz Roja, no es otra cosa más que el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (comúnmente conocido como Cruz Roja Internacional).
Además, me quedó claro que es un movimiento humanitario mundial, único en su género y características muy particulares, basado en convenios internacionales con casi todos los países del mundo y organismos internacionales con fines humanitarios.
En México el empeño de la Sra. Luz González Cosío de López, se vieron coronados cuando el Gral. Porfirio Díaz expidió el Decreto Presidencial No. 401 el 21 de febrero de 1910, donde reconoció oficialmente a la Cruz Roja Mexicana. Este decreto se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 12 de marzo del mismo año y en abril se nombró la primera mesa directiva oficial.
En Tamaulipas, la Cruz Roja Mexicana inició operaciones en la zona del Sur del Estado en 1918. El puerto de Tampico fue la sede, como sucedió en Puebla y San Luis Potosí y su trabajo lo empezaron en carpas improvisadas a un costado del Palacio Municipal.
La vida de esta institución mexicana ha operado como una organización privada con aportaciones voluntarias deducibles de impuestos, además de algunas donaciones gubernamentales de los tres niveles de gobierno.
Pese a estar catalogada como una institución no gubernamental muchos ciudadanos nos percatamos de que el nombramiento de funcionarios y directivos de la Cruz Roja Mexicana y en los estados, están asignados por la presidencia de la República o el titular del Poder Ejecutivo de la entidad.
Sorpresivamente este mes de marzo, mes de la primavera y natalicio del Benemérito de las Américas, nos sorprendió el anuncio del cierre de varias sedes de la Cruz Roja Tamaulipeca, como la de la capital cueruda. Incluso hay reportes que de inmediato se ordenó una auditoria y como nunca, los resultados salieron a la luz en un tronar de dedos y limpios.
Dentro de las irregulares surgió el adeudo de varias quincenas de salarios a empleados de diferentes categorías y nombramientos, además de recibos y facturas atrasados y no pagadas de agua y drenaje, energía eléctrica, telefonía. Ausencia de insumos de oficina, asistencia clínica y hospitalaria.
El periodista victorense Raúl López García, reporta que la Cruz Roja Tamaulipas ya reactivó algunas bases operativas vinculadas a la delegación de Ciudad Victoria, aunque la sede de Cd. Victoria, permanece cerrada por el proceso de revisión administrativa y financiera.
Las delegaciones que reiniciaron con el precario servicio son Soto la Marina, Miguel Alemán y Llera, además la de Tampico, según información difundida a nivel nacional, lo que podría permitir restablecer parcialmente la cobertura en zonas que dependen de estos servicios de emergencia.
Pese al muy efímero presupuesto que existe, la institución aseguró que “…diversas delegaciones en el estado de Tamaulipas continúan operando con normalidad, como Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Río Bravo, San Fernando, El Mante, Tampico y Ciudad Madero, garantizando la prestación ininterrumpida de servicios de atención prehospitalaria y médica en beneficio de la población”.
La Cruz Roja informó que permanecen suspendidas las operaciones de la delegación Ciudad Victoria, así como de sus bases en Aldama, Altamira, Tula y Xicoténcatl por revisiones internas.

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