Las mujeres que padecen dolores de cabeza asociados a la menstruación enfrentan crisis más intensas, prolongadas y complejas de tratar que el resto de los pacientes. A pesar de esta severidad, el abordaje personalizado sigue siendo una excepción. El reciente estudio «Migraña en la mujer. El patrón hormonal invisible», elaborado por la Alianza Europea contra la Migraña y el Dolor de Cabeza (EMHA), revela un escenario de infradiagnóstico sistemático.
La investigación, que consultó a 5,410 mujeres de 13 países —incluyendo una muestra de 486 respuestas en España—, confirma que esta enfermedad neurológica afecta aproximadamente al 18% de la población femenina. Los datos exponen una desconexión crítica entre la sintomatología reportada y la respuesta del sistema sanitario.
Un ciclo biológico ignorado por la práctica clínica
Dos de cada tres mujeres encuestadas identifican una relación directa entre sus episodios de migraña y su ciclo menstrual. El 90% de las participantes sostiene que el dolor durante el periodo es más severo y resistente a los fármacos convencionales. No obstante, la atención médica no suele integrar este factor:
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Falta de personalización: El 68% de las pacientes nunca ha recibido un tratamiento adaptado a su patrón hormonal.
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Brecha de consulta: Aunque el 66% vincula sus crisis con la regla, solo el 59% lo ha comunicado a un profesional de la salud.
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Automedicación en España: El 24% de las españolas no ha informado de su condición a un médico, mientras que el 70% recurre a la automedicación para gestionar el dolor.
La invisibilidad institucional de la migraña femenina
Para Elena Ruiz de la Torre, directora ejecutiva de la EMHA, estos resultados evidencian una realidad históricamente subestimada. La migraña hormonal suele trivializarse, lo que impide su reconocimiento clínico e institucional. Las estadísticas de cribado son contundentes: el 42% de las mujeres con indicadores positivos de la enfermedad carece de un diagnóstico formal.
Esta carencia diagnóstica sugiere que los factores hormonales permanecen fuera de las prioridades en las políticas públicas de salud, ignorando su impacto directo en la frecuencia y discapacidad que generan los episodios.
Hacia un modelo de atención equitativo y especializado
La neuróloga Patricia Pozo-Rosich, jefa de servicio en el Hospital Vall d’Hebron, enfatiza la urgencia de cerrar esta brecha mediante tratamientos adaptados a las etapas vitales de la mujer. Según la especialista, es imperativo fortalecer la formación de los profesionales y garantizar el acceso a terapias que consideren la fluctuación hormonal como un factor determinante.
La EMHA propone que la migraña se incluya formalmente en la Estrategia Europea de Salud Neurológica 2025. El objetivo es transitar hacia un sistema que reconozca, diagnostique y trate esta patología con equidad, reduciendo el impacto social y laboral de una condición que, hasta ahora, ha permanecido en la sombra de la práctica médica.

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