“Mira que te he ofrecido en este día el bien y la vida por una parte y por la otra, el mal y la muerte”
Deuteronomio 30,15.
Imposible no comentar sobre la situación tan caótica que sufrimos el domingo 22 de febrero y sus consecuencias después de varios días.
No voy a entrar en mayores detalles puesto que es del dominio público lo sucedido, aunque las consecuencias sociales y económicas sin duda que afectan a varios Estados entre ellos Jalisco.
La ironía de la vida es que en domingos anteriores les compartía lo grato de pasear en el malecón de Puerto Vallarta y una semana después fue todo lo contrario: muerte, destrucción, miedo.
La reflexión de hoy es sobre esta vivencia enfocada a dos grupos de jóvenes, los delincuentes y los que pertenecen a la Guardia Nacional, policía estatal, municipal.
LOS DELINCUENTES:
En redes se transmitieron imágenes de los vehículos y motocicletas en los que se trasladaron para sembrar el caos y terror a su paso, algunos adolescentes organizados perfectamente para realizar estas tareas. En cuestión de horas destruyeron más de 200 carros, 23 autobuses urbanos además de tráileres y vehículos de empresas particulares. También quemaron tiendas de conveniencia y farmacias.
Y las preguntas son: ¿Quiénes son estos jóvenes? ¿Tienen familia?, ¿Estudian?, ¿Trabajan?. Son muchas preguntas y todas sin respuesta.
Pienso que esos jóvenes seguramente vienen de familias disfuncionales, que probablemente han sufrido hambre, discriminación y que en estos grupos encontraron una identificación y reconocimiento social. Claro que también los motiva el dinero fácil.
Escuché a la presidenta de México decir que están trabajando en un modelo diseñado especialmente para estos jóvenes donde puedan tener acceso a estudios teóricos con prácticas profesionales mediante becas. Lo interesante de este modelo educativo es que se incluye deporte y cultura.
LOS DEFENSORES DE LA PAZ Y SEGURIDAD DE NUESTRO PAIS:
Estos jóvenes mostraron su valentía y fortaleza en esta durísima prueba. Sin lugar a dudas ellos pusieron en alto el servicio a la sociedad, con disciplina, respeto a la vida.
Enhorabuena para sus familias, pues han hecho un buen trabajo y a la sociedad en general que cuenta con ellos.
Vamos a salir adelante, eso, no lo dudo.
PAZ Y BIEN

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