Rodney Gorham, un exvendedor de software de 65 años diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), ha alcanzado un hito tecnológico al cumplir cinco años utilizando una interfaz cerebro-computadora (BCI) de la empresa Synchron. El implante experimental le permite gestionar dispositivos digitales y funciones de su hogar exclusivamente mediante el pensamiento, superando las limitaciones de una parálisis que le impide caminar, hablar o mover las manos.
Gorham es el participante con mayor antigüedad en los ensayos de Synchron, tras recibir el dispositivo en diciembre de 2020 en Australia. Su experiencia ha sido fundamental para que la compañía, competidora directa de Neuralink, perfeccione sus algoritmos de descodificación y desarrolle integraciones con ecosistemas de consumo masivo como Apple y Nvidia.
Stentrode: la tecnología que viaja por las venas
A diferencia de otros implantes que requieren cirugía a cráneo abierto, el sistema de Synchron, denominado Stentrode, utiliza un enfoque mínimamente invasivo:
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Inserción: Se introduce un tubo de malla diminuto a través de la vena yugular hasta la corteza motora del cerebro.
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Transmisión: Una unidad en el pecho recibe las señales neuronales y las envía a un receptor externo.
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Evolución: El sistema ha pasado de detectar un “clic” único a permitir un control 2D del cursor y el manejo de funciones de accesibilidad en iPhone, iPad y Vision Pro.
Tom Oxley, CEO de Synchron, señala que Gorham ha sido clave para probar nuevos métodos de interacción. “Ha desempeñado un papel fundamental ayudándonos a probar nuevos descodificadores y aplicaciones”, afirmó el directivo.
Impacto en la autonomía y desafíos clínicos
En pruebas de campo supervisadas por el ingeniero Zafar Faraz, Gorham ha demostrado la capacidad de ejecutar tareas complejas desde su casa en Melbourne:
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Domótica: Encender ventiladores, ajustar luces y activar alimentadores de mascotas.
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Entretenimiento: Reproducir música y utilizar dos iPads de forma simultánea.
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Robótica a distancia: Manipular un brazo robótico ubicado a diez kilómetros de distancia para mover objetos en un laboratorio.
Sin embargo, el uso prolongado de esta tecnología enfrenta retos biológicos. La progresión natural de la ELA genera fatiga mental, lo que dificulta sesiones extensas de comunicación. Además, la industria aún debate la viabilidad económica y la cobertura de seguros para dispositivos que, aunque transformadores, dependen de la esperanza de vida de pacientes con enfermedades neurodegenerativas.
Aprendizajes para la segunda generación
La retroalimentación de la familia Gorham ha impulsado cambios en el diseño de hardware. La segunda generación de Synchron eliminará cables externos en el pecho para facilitar el uso por parte de cuidadores. Caroline Gorham, esposa de Rodney, subraya que las empresas deben priorizar el componente humano, dado que cada paciente reacciona de forma distinta a la carga cognitiva que implica el control mental.

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