Muchos de los temas que los dirigentes, miembros y simpatizantes del partido presidencial en turno dicen del viejo PRI y PAN, no lo pongo en duda ni un ápice. Puede haber razón para decir verdades, pero también mentiras.
Las cosas oídas en radio pasillo en esas épocas, pueden haber sido ciertas, aunque también creo que las estrategias de comunicación ‘taparon’ los escándalos que surgían en todos los niveles, principalmente en torno al ejecutivo.
También es cierto, una verdad innegable, que muchos votantes de Morena, sobre todo los reincidentes, poco a poco se han desencantado del presente y sobre todo de los últimos ocho años, por las evidentes mentiras descubiertas de varios gobernantes y políticos encumbrados por la CUATRO T.
Por una parte, pareciera que el pueblo mexicano despertó de la ilusión, de las acciones engañosas que dejaron de serlo al abrimos los ojos de un sueño aparentemente fantástico, de un paraíso donde reinaría la honestidad, la anticorrupción, la igualdad, la democracia, etc., etc.
Para un buen sector de la población, el partido político que formó el nativo de Macuspana al vender sueños, fantasías, ilusiones de un gobierno federal y el de varios estados del país diferentes. Prometieron una transformación y lo que recibimos es la desconfianza, el engaño de acciones cuando ocultan la trasparencia.
Algunos analistas de la información nacional han registrado el escamoteo de la información, como en el caso del huachicol fiscal con sus múltiples delitos donde se involucran encumbrados miembros del gobierno.
En redes sociales algún usuario escribió que, el mismo interés que pusieron para la orden de aprensión del exgobernador de Tamaulipas, García Cabeza de Vaca, hubieran dedicado a transparentar los temas del Tren Maya; del Metro línea 12; el Tren Interoceánico, La Barredora de Tabasco, el Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jal.; los hijos del presidente López; etc., otra cosa sería.
Para nadie es oculto que la aparición del libro Ni Venganza Ni Perdón de Julio Scheler Ibarra y Jorge Fernández Menéndez salió a la luz de un nuevo día, pero que fue convenientemente opacado con la detención y muerte del jefe del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes.
En este tema, los escépticos han exigido al gobierno ‘ver’ el cadáver del Mencho, se habló, con razón o sin ella, de la negación de entregar el cadáver porque desconfían de su muerte… Otros incluso dudan de la ¿supuesta? aprensión y heridas de muerte. A pesar de que las autoridades difundieron el acta de defunción del delincuente.
Alberto Guerreo Baena, especialista en Política de Seguridad y Movimientos Sociales asegura que el operativo para escoltar el cuerpo del Mencho, por parte de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano, fue una acción fallida.
El especialista asegura que después de la captura de Nemesio Oseguera el país entero resintió la reacción del CJNG, cuando se presentan bloqueos carreteros y en ciertas ciudades y poblaciones donde destacan quema de vehículos y violencia coordinada. Además, nadie en el gobierno anticipó la respuesta criminal con la seriedad que el escenario exigía, porque la magnitud del despliegue fue, en ambos momentos, contrariamente proporcional a su eficacia.
La Guardia Nacional con disciplina militar, nunca fue concebida como una unidad de operaciones especiales, ya que su estructura de mando y perfil de reclutamiento no corresponden al entrenamiento de élite que exigía enfrentar al Cártel del Mencho, que se distingue por tener una capacidad de fuego, inteligencia propia y control territorial comparable al de algunas fuerzas estatales.
Vale reconocer que a pesar de los descalabros del México desde el 2018 y hasta este 2026, los ciudadanos seguimos lamentando la falta de médicos, especialistas y medicamentos; la corrupción creció; las injusticias se multiplican; crece ocultamientos de información; hay más baches; faltan servicios públicos; tenemos una educación nacional sin guía, etc. y pese a todo… ¿México… sigue de pie?
¿ENFERMO LOPEZ?
En redes sociales se insiste en la enfermedad del expresidente López, cuando se dice de la hemiplejia derecha por un infarto cerebral.
Los rumores han sido desmentidos una y otra vez por el equipo de salud y la misma presidencia de la República, lo que ha generado especulaciones sobre el estado de salud real del expresidente, pues no hay evidencia médica que confirme lo que se publica.

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