El postre tradicional mexicano y de cada una de sus regiones de la semana santa, sin duda es La Capirotada.
Un dulce delicioso cuyas recetas vienen directas de la cocina de las abuelas y hasta las bisabuelas.
Quien no recuerda ese rico postre servido calientito o frío que levantaba el ánimo y recargaba energías después de un día de ajetreo laboral o de juego.
Por ello, reproduzco esta receta que tiene su origen en la cocina del poblado de Dolores, en el municipio de Abasolo, Tamaulipas, en la casa de la familia Aguilar Minez.
Rescatada y adaptada a los tiempos actuales con algunos cambios ligeros por Juanita Aguilar Minez.
Pan bolillo en trozos untado por ambos lados con mantequilla y tostado en el horno también de ambas caras.
Se baña de miel de piloncillo con canela, preparada previamente al hervir en agua un piloncillo con algunas rajas de canela entera.
Se coloca en capas en un refractario y se añaden sobre cada capa cacahuate, nuez, arándanos, trocitos de queso, algunas rebanadas de plátano y una pizca de coco rallado, así como dos o tres clavos de especia.
No olvides una pizca de sal y mucho amor y dulzura al preparar.
Se pone entre 15 y 25 minutos al horno a 200 grados y lista.
Se deja enfriar y reposar una hora y lista para comer calientita o bien se pone a enfriar en el refrigerador, también es muy sabrosa.
Y dura toda la semana. Se come solo un poco para evitar muchas calorías al organismo.
Mmmmm, deliciosa.
Espero disfrute la capirotada de su familia.

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