Nueva York, Estados Unidos (20 de marzo de 2026).- La inestabilidad en los centros de abastecimiento de Medio Oriente ha comenzado a generar un efecto dominó en el mercado global de combustibles marinos. Según el comercializador Monjasa Group, la escasez de productos se está desplazando hacia Asia y África Occidental, debido a que las embarcaciones buscan alternativas de suministro fuera de las zonas de conflicto.
El puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos —punto estratégico de abastecimiento ubicado a las afueras del estrecho de Ormuz—, presenta interrupciones severas tras registrar ataques con drones. Esta situación ha derivado en una demanda “nueva e inesperada” en otras regiones que los proveedores actuales no logran satisfacer.
El director general para Medio Oriente y África de Monjasa, Casper Borgen, señaló que la saturación de las rutas comerciales más importantes del mundo está imponiendo retos logísticos sin precedentes.
“Desde el epicentro en Ormuz, estamos viendo cómo la escasez se extiende a Asia y África Occidental, donde los mercados también están empezando a experimentar una escasez de productos debido al aumento de la demanda, sin que la oferta pueda satisfacerla”.
Borgen añadió que el escenario actual representa un “cuello de botella en una de las rutas comerciales de energía más importantes del mundo, lo que supone muchos desafíos nuevos e importantes para todos los proveedores”.
La repercusión de la crisis ya se manifiesta en Singapur, el principal centro de reabastecimiento del sudeste asiático, donde actores del sector informan sobre medidas de racionamiento. Diversos distribuidores han comenzado a limitar o cancelar ventas para gestionar los inventarios disponibles.
En el caso específico de Fujairah, la carga de fuelóleo (tanto de alto como de bajo contenido de azufre) se ha vuelto una tarea compleja debido al cierre parcial de varias terminales operativas. Esta restricción afecta tanto a los combustibles convencionales como a los gasóleos marinos utilizados en zonas con normativas ambientales estrictas.
El fenómeno no se limita al hemisferio oriental. La volatilidad diaria en los patrones de consumo ha impulsado un incremento en la demanda de combustible marítimo en América Latina, con un enfoque particular en los puertos de Panamá y Colombia.
Esta reconfiguración de las rutas de suministro evidencia cómo la parálisis operativa en un nodo crítico del Golfo afecta la logística de transporte en todo el mundo, obligando a las flotas a desviar sus paradas técnicas de reabastecimiento hacia mercados anteriormente secundarios.

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