Teherán, Irán (18 de marzo de 2023).- En una escalada de las operaciones militares en Oriente Medio, el complejo gasístico de South Pars, reconocido como la reserva de gas natural más grande del planeta, fue blanco de bombardeos ejecutados por fuerzas de Estados Unidos e Israel este miércoles. El ataque ha forzado el cese de operaciones en diversos sectores de la planta para facilitar las tareas de extinción y evitar que el fuego se propague por la infraestructura estratégica.
Impacto en la infraestructura de South Pars
Las autoridades de la provincia de Bushehr confirmaron que el impacto de los proyectiles generó incendios en la zona económica especial de energía. Equipos de emergencia y bomberos se desplazaron de inmediato al lugar para sofocar las llamas. Según reportes de la agencia Fars News, el cierre técnico de las secciones afectadas se realizó de forma controlada y, hasta el momento, no se han reportado víctimas humanas tras la ofensiva.
El vicegobernador de la provincia detalló el origen del ataque mediante una declaración recogida por la televisión estatal:
“Hace unos momentos, algunas partes de las instalaciones gasísticas situadas en la zona económica especial de energía de South Pars, en Asulayeh, fueron impactadas por proyectiles disparados por el enemigo estadounidense-sionista”.
Un objetivo estratégico compartido
El yacimiento de South Pars-North Dome es una estructura geológica masiva compartida entre Irán y Qatar. Su importancia es crítica para la economía de la república islámica, ya que este complejo provee aproximadamente el 70% del consumo doméstico de gas en el país. Con reservas estimadas en 51 billones de metros cúbicos de gas, su capacidad supera a otros gigantes globales como el campo Urengói en Rusia.
Esta incursión se produce apenas 24 horas después de que otro misil alcanzara la central nuclear de Bushehr, situada en la misma región, y evoca los precedentes de junio pasado, cuando Israel ya había atacado estas mismas instalaciones durante un enfrentamiento de 12 días.
Contexto de la escalada regional
El conflicto actual alcanzó un punto de inflexión el pasado 28 de febrero, fecha en la que los bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos e Israel provocaron la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei. Desde entonces, los enfrentamientos se han intensificado en toda la región.
Ante la ofensiva contra su núcleo energético, Teherán mantiene su advertencia de represalias, señalando que cualquier infraestructura que suministre energía a los intereses estadounidenses o israelíes en la zona será considerada un objetivo legítimo de ataque.

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