Washington, Estados Unidos (5 de febrero de 2026).- El escenario del control armamentista global ha entrado en una fase de incertidumbre. Este 5 de febrero, el tratado Nuevo START llegó a su fecha de expiración oficial sin que se concretara la prórroga de un año propuesta anteriormente por el mandatario ruso, Vladimir Putin. Ante este vacío legal, el presidente Donald Trump ha manifestado su intención de sustituir el antiguo marco regulatorio por un pacto que responda a las necesidades tecnológicas y de seguridad actuales.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense calificó el acuerdo previo como un instrumento con deficiencias estructurales y acusó incumplimientos en sus términos.
Hacia una “modernización” del arsenal nuclear
La postura oficial de Washington se inclina por iniciar una mesa de trabajo con especialistas en la materia para redactar un documento que reemplace las restricciones que rigieron durante décadas. Trump enfatizó que el objetivo es establecer un marco de largo alcance que supere lo que él considera un acuerdo “mal negociado”.
“En lugar de extender ‘NEW START’ (un acuerdo mal negociado por Estados Unidos que, además de todo lo demás, está siendo gravemente violado), deberíamos hacer que nuestros Expertos en Asuntos Nucleares trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda durar mucho tiempo en el futuro”.
Alertan por riesgos de una escalada bélica
Mientras la diplomacia entre las potencias se reconfigura, la sociedad civil ha expresado su preocupación por el fin de estas limitaciones. Terumi Tanaka, copresidente de Nihon Hidankyo —organización de supervivientes de Hiroshima y Nagasaki galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2024—, advirtió que la falta de acuerdos tangibles acerca al mundo a un punto crítico.
Durante una rueda de prensa, los activistas subrayaron la falta de percepción pública sobre la gravedad de la situación actual. La visión de los supervivientes apunta a una posible debacle si no se prioriza la desescalada.
“Dada la situación actual, tengo la impresión de que en un futuro no muy lejano, tendremos una guerra nuclear y avanzaremos hacia la destrucción”.
El fin del Nuevo START elimina, por el momento, los topes numéricos sobre las ojivas nucleares desplegadas por las dos mayores potencias atómicas del planeta, dejando el futuro de la estabilidad internacional en manos de una posible y compleja nueva negociación.







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