LO CLARO. La Universidad Autónoma de Tamaulipas fortalece su liderazgo académico y social al impulsar el Simposio Iberoamericano de los Humedales, consolidando cooperación internacional, generación de conocimiento científico y estrategias para la conservación y uso sustentable de ecosistemas acuáticos.
A través de investigación aplicada y evidencia documentada, la UAT aportó datos clave sobre la diversidad de plantas acuáticas en el estado y promovió enfoques innovadores como el monitoreo remoto, la cartografía y la conservación comunitaria, lo que se traduce en beneficios directos para la comunidad estudiantil (formación de alto nivel, acceso a redes científicas y aprendizaje con impacto real) y para la sociedad en general, mediante la protección de recursos naturales, el bienestar comunitario y la toma de decisiones informadas para el desarrollo sostenible de Tamaulipas.
LO OSCURO. La Teoría del Loco surge como una posibilidad de control con el uso de la intuición simple y peligrosa. Un líder que aparenta actuar fuera de cualquier lógica racional obliga al adversario a decidir bajo presión. La expectativa de un movimiento extremo eleva el riesgo percibido y acorta los tiempos. El miedo sustituirá al cálculo. Esa idea, convertida en herramienta política, ha recorrido medio siglo de historia con resultados desiguales.
El primer experimento deliberado ocurrió en Estados Unidos a finales de la década de 1960. Richard Nixon pudo ver que, en un mundo dividido por el equilibrio nuclear, la percepción podía pesar tanto como los misiles.
Su equipo difundió la imagen de un presidente emocionalmente imprevisible, capaz de escalar un conflicto sin previo aviso. En octubre de 1969, Washington lanzó la Operation Giant Lance; bombarderos B-52 con capacidad nuclear patrullaron durante días rutas cercanas al bloque soviético. El operativo carecía de objetivo militar inmediato. Su sentido era actuar en el plano psicológico.
La maniobra resultó creíble porque descansaba en una base sólida. En 1969, Estados Unidos concentraba cerca de 35 % del PIB mundial, dominaba el sistema financiero internacional y mantenía una ventaja nuclear verificable. El gesto inquietó, abrió canales de comunicación y preparó el terreno para la distensión posterior. En ese momento la teoría funcionó porque apareció como excepción dentro de una estrategia coherente y respaldada por poder estructural.
Décadas después, el mismo recurso reapareció en un contexto distinto. Durante la presidencia de Donald Trump, la imprevisibilidad dejó de ser factor sorpresa y se volvió método cotidiano. Trump gobernó a golpe de anuncios abruptos, amenazas comerciales y giros discursivos constantes. En 2018, su administración impuso aranceles a importaciones chinas por más de 250 mil millones de dólares, provocando volatilidad inmediata y respuestas en cadena.
Al inicio, la presión rindió frutos parciales. El tamaño de la economía estadounidense y su peso militar sostenían la credibilidad del gesto. En 2022, el gasto militar del país representó cerca de 39 % del total del planeta, dentro de un monto mundial de 2.24 billones de dólares.
Pero el uso continuo del recurso alteró la dinámica. Las empresas ajustaron sus inversiones, las cadenas de suministro comenzaron a migrar y los mercados incorporaron incertidumbre de forma permanente. En 2019, alrededor de 300 compañías del Fortune 500 reportaron cambios de estrategia ligados a la guerra comercial.
El costo también apareció en las cuentas públicas. El déficit federal pasó de 3.4 % del PIB en 2017 a cerca de 14.9 % en 2020. La deuda superó 23 billones de dólares ese año y continuó creciendo hasta rebasar 34 billones en 2024. La presión táctica se transformó en un entorno más caro de gobernar. Tras 2020, Washington regresó gradualmente a esquemas más previsibles, con menor sobresalto financiero y diplomático. La experiencia dejó una lección, la sorpresa sostenida pierde valor y se convierte en pasivo.
Esa lógica explica por qué la Teoría del Loco ofrece resultados tan distintos fuera del contexto estadounidense.
En México, durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, una versión doméstica del método operó en el plano interno. Decisiones abruptas y mensajes contradictorios consolidaron control político inmediato, aunque sin el respaldo económico de una potencia global. La cancelación del aeropuerto de Texcoco en 2018 implicó costos estimados superiores a 330 mil millones de pesos y elevó la percepción de riesgo regulatorio. Entre 2019 y 2024 el crecimiento promedio cercano a 1 % anual reflejó cautela persistente del capital productivo.
Venezuela muestra un desenlace más crudo. Bajo Nicolás Maduro, la confrontación errática permitió resistir presiones durante varios años. Con el tiempo, ese mismo patrón facilitó sanciones, aislamiento y una estrategia internacional orientada a desplazar al régimen. Su imprevisibilidad compró tiempo y aceleró el debilitamiento estructural.
Corea del Norte completa el arco. El liderazgo de Kim Jong-un ha hecho de la amenaza extrema un rasgo central (hasta hoy). El resultado ha sido disuasión y continuidad del régimen, a cambio de aislamiento prolongado, dependencia y estancamiento económico. Aquí la teoría sirve como mecanismo de supervivencia, aunque bloquea cualquier integración real al sistema global.
Vista en conjunto, la historia cuenta una sola cosa. La Teoría del Loco funciona como instrumento táctico en contextos muy específicos y respaldados por poder material. Pierde eficacia cuando se adopta como estilo permanente de liderazgo. Aparece en momentos de margen estrecho y rinde beneficios breves. Después, encierra a quien la usa en la imagen que proyecta.
En política internacional, el poder duradero se construye con previsión, coherencia y cumplimiento. Los liderazgos que apuestan por la imprevisibilidad viven del impacto inmediato y quedan presos de él.
La locura fingida intimida una vez; la credibilidad sostiene siempre.
COLOFÓN: La región fronteriza del norte de México, en ambas naciones, se acostumbra y adapta al modelo ‘sorpresivo’ de Washington. La vestimenta del diario de los habitantes incluye ropa para frío, calor, deportación o compras. El señor Trump dejó de ser sorpresa. Ya antes había adiestrado a los migrantes en cruzar muros…
@deandaalejandro







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