Ciudad de México (25 de febrero de 2026).- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó este miércoles su propuesta de reforma electoral ante la opinión pública y lanzó un llamado directo a las dirigencias de los partidos políticos: apoyar la iniciativa o expresar abiertamente si desean mantener las listas plurinominales tradicionales.
Al dar a conocer los detalles del proyecto, la mandataria federal advirtió que los partidos que insistan en defender las listas plurinominales confeccionadas por las cúpulas partidistas “serán señalados por el pueblo”, en un mensaje que subraya el enfoque político de su propuesta.
Reforma electoral: centralizar el voto y reducir prerrogativas
La iniciativa, parte del paquete de reformas que Sheinbaum ha promovido desde hace semanas, busca transformar la manera en que se eligen diputados y senadores de representación proporcional, obligando a que todos los aspirantes compitan directamente por el voto ciudadano en lugar de ocupar posiciones garantizadas por las listas de los partidos.
Además, el plan contempla recortes significativos al financiamiento público de los partidos y una reducción de hasta 25 % en los recursos destinados al Instituto Nacional Electoral (INE) y a la operación del sistema electoral en años sin comicios, según reportes de medios nacionales.
Sin consenso con aliados
Aunque la reforma fue presentada el 25 de febrero de 2026, no todos los partidos aliados han dado su respaldo sin objeciones. El Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) han manifestado divergencias particularmente sobre la reducción de recursos y los cambios en la asignación de escaños plurinominales, que tradicionalmente les han permitido asegurar espacios legislativos.
Esto ha generado tensiones dentro de la alianza oficialista, mientras que la oposición y analistas señalan que cualquier modificación al sistema de representación proporcional debe debatirse ampliamente para evitar afectaciones a la pluralidad política.
Enfrentar el desafío legislativo
La impulsión de esta reforma llega en un contexto en que el gobierno federal sostiene que es urgente una transformación del sistema electoral para reducir costos, aumentar la transparencia y acercar a los ciudadanos a la decisión de sus representantes. Sin embargo, su aprobación requiere de una mayoría calificada en el Congreso de la Unión, lo que complica su tránsito legislativo ante las resistencias internas incluso dentro de la propia coalición gobernante.







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