Ciudad de México (6 de febrero de 2026).- La Secretaría de la Defensa (Sedena) dio luz verde este jueves a una operación aérea de emergencia por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos en territorio nacional. La misión, de carácter estrictamente humanitario, tuvo como propósito la evacuación médica de un integrante de la tripulación de un buque localizado a 400 millas náuticas al oeste de Cabo San Lucas, en Baja California Sur.
Protocolos de soberanía y auxilio internacional
Para garantizar el éxito de la extracción en el Pacífico, el despliegue estadounidense integró dos helicópteros HH-60W de la Fuerza Aérea y dos aviones cisterna Hércules, estos últimos encargados de las maniobras de reabastecimiento de combustible en pleno vuelo debido a la considerable distancia de la costa.
La dependencia federal detalló que este permiso se fundamenta en las Bases de Coordinación para Autorizar Sobrevuelos en Espacio Aéreo Mexicano y Aterrizaje de Aeronaves Extranjeras. Este marco legal permite la entrada controlada de unidades foráneas en escenarios de ayuda humanitaria o emergencias notificadas previamente, asegurando que cada intervención sea evaluada de forma individual por el Estado mexicano.
Contexto de cooperación binacional
A pesar de la naturaleza operativa del suceso, la Sedena enfatizó que la soberanía nacional no se ve comprometida, operando bajo principios de responsabilidad compartida y reciprocidad. La institución subrayó que el control del espacio aéreo permanece bajo la estricta jurisdicción del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.
Este evento ocurre en un momento de especial atención en la agenda bilateral, tras las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posible incursión de tropas para el combate al narcotráfico. No obstante, las autoridades mexicanas aclararon que este operativo se limitó exclusivamente a la salvaguarda de una vida humana en un entorno de difícil acceso.
Capacidades logísticas en el Pacífico
La zona donde se realizó el rescate exige aeronaves de gran autonomía. La coordinación entre ambas naciones en materia de auxilio marítimo es una constante en esta región, donde la infraestructura de reabastecimiento aéreo resulta vital para la supervivencia de tripulaciones civiles y comerciales en riesgo.







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