Mientras el Levi’s Stadium presenciaba el show de Bad Bunny en el Super Bowl LX, la organización Turning Point USA lanzó de forma paralela el All-American Halftime Show. Este evento alternativo, impulsado por sectores conservadores, apostó por una estética minimalista centrada en el género country y el rock, posicionándose como una competencia directa frente a la producción oficial de la NFL, Apple y Roc Nation.
La transmisión, realizada a través de YouTube, inició con una ventaja estratégica de 10 minutos sobre el intermedio oficial del partido. Aunque comenzó con una audiencia discreta de 2 millones de espectadores, el evento alcanzó un pico de 4.2 millones de visualizaciones hacia el final de sus 30 minutos de duración.
Un despliegue de country y consignas políticas
A diferencia de la espectacularidad visual y las coreografías del show oficial, el concierto alternativo priorizó el uso de instrumentos y voces sin grandes escenografías. El programa incluyó las siguientes participaciones:
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Brantley Gilbert: Abrió la jornada tras un solo de guitarra del himno nacional, interpretando “Real American” y “Dirt Road Anthem”.
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Gabby Barrett: Interpretó su éxito “I Hope”, integrando mensajes de contenido político durante su intervención.
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Lee Brice: Ofreció los temas “Drinking Class” y “Memory I Don’t Mess With”.
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Kid Rock (Robert Ritchie): Cerró el bloque con una puesta en escena que incluyó pirotecnia y la bandera estadounidense, cerrando su participación con “Til You Can’t”.
El evento estuvo marcado por el componente ideológico, incluyendo dedicatorias a Charlie Kirk, fundador de Turning Point USA fallecido en 2025. Los artistas participantes resaltaron la labor de Kirk en la defensa de la libertad de expresión, convirtiendo el intermedio musical en un acto de reivindicación política.
Donald Trump arremete contra el espectáculo oficial
Tras concluir ambas transmisiones, el presidente Donald Trump utilizó su plataforma Truth Social para criticar severamente la presentación de Bad Bunny. El mandatario calificó el show oficial como “uno de los peores de la historia” y una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.
Trump centró sus críticas en la barrera idiomática y el tono de la presentación: “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”, afirmó, añadiendo que el espectáculo no representaba los estándares de excelencia y creatividad del país. Estas declaraciones profundizaron la polarización en redes sociales, donde el “All-American Halftime Show” fue promovido como la contraparte cultural al éxito masivo del artista puertorriqueño.







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