Hemos iniciado desde el miércoles pasado un tiempo especial de reflexión, de correspondencia de amor a Dios, que nos aporta muchos elementos importantes en nuestra vida diaria para alcanzar nuestra salvación, con la intensificación del ayuno, la abstinencia y la caridad, este tiempo especial lo llamamos cuaresma.
Con la imposición de ceniza pedimos la ayuda a Dios, para sacar provecho de cada uno de los elementos ofrecidos en este tiempo especial. Si la recibimos consientes del compromiso adquirido al recibirla, recordando nuestra vida pasajera y nuestro destino final, aprovechemos al máximo este tiempo maravilloso para crecer en nuestra fe.
Juntamente con las prácticas cuaresmales, si las realizamos como se nos manda, obtendremos muchísimo en nuestro caminar cristiano, pero no olvidemos, que a la par del trigo crece la cizaña, y entre más queramos cumplir la voluntad de Dios más tentaciones se nos van a presentar.
El típico ejemplo de cuando le preguntamos a alguien; ¿por qué vive en unión libre y no se casa por la iglesia?, se justifica diciendo que así está mejor porque muchos de los que se casaron por la iglesia están ya separados, esa es una tentación grande en la que nos hace caer el maligno para que no cumplamos la voluntad de Dios.
Y pues en este evangelio está la respuesta entre más cumplamos la voluntad de Dios, más se va a acrecentar la atentación. Mientras hagamos lo que al diablo le agrada, aparentemente nos vamos a sentir bien, no porque así lo sea, sino porque así nos lo hace creer el maligno.
Hoy Jesús mismo es tentado por satanás, al irse al desierto a orar durante cuarenta días y cuarenta noches, con las tentaciones más comunes por las que frecuentemente somos atacados cada uno de nosotros, a veces más y otras menos. Como lo es el placer, el poder y el tener, yo pienso que son las cosas más frecuentes con las que satanás nos ataca.
Cuantas cosas no hacemos nosotros por el poder, o cuantas personas cambian radicalmente y su comportamiento es déspota, al subir de puesto en el trabajo, y nosotros mismo decimos como lo cambió el poder y que Él o ella no eran así. Se nos olvida que ese puesto es para poder servir, de una mejor manera a nuestros hermanos.
Cuantas faltas no hacemos por el placer, de comer de sentirnos bien, y decimos “al cuerpo lo que pida”, de una manera tan normal, la típica canción de macarena “dale a tú cuerpo alegría macarena”, y así podemos poner un sinfín de ejemplos en los que nos gana el placer. Otra frase muy común “es viernes y el cuerpo lo sabe”.
Otra tentación que Jesús pasó y que nosotros no quedamos exentos, el tener. Familias enteras se dividen por una herencia, muchas personas hacen toda clase de atrocidades con tal de conseguir algo que quieren, cuánto dinero despilfarramos en cosas que no utilizamos, solo por tener y tener.
Hoy Jesús nos da el ejemplo que podemos vencer las tentaciones, con oración, ayuno y mortificación, así como la caridad para con el prójimo. Y recordemos Dios no va a permitir tentaciones que no podamos vencer, la decisión es nuestra, cuaresma tiempo para cultivar y desarrollar las fuerzas espirituales.
Recuerda Dios sin ti sigue siendo Dios, pero nosotros sin él no somos nada.
Su atento servidor: Pbro. José Dolores Muñoz Trujillo







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