Ramiro Ramos vuelve a la escena. Sin rodeos. Sin medias tintas. Otra vez levanta la mano para ir por la gubernatura de Tamaulipas en 2028.
No es una aspiración nueva ni improvisada. Lo intentó en 2017. Volvió a intentarlo en 2022. Y ahora insiste.
Y en política —como en la vida— aplica el viejo refrán: el que persevera alcanza. Y también aquel que muchos repiten como mantra de esperanza: la tercera es la vencida.
Ese dicho popular encierra algo más profundo que una simple frase: significa que el tercer intento puede ser el que finalmente tenga éxito después de dos fracasos previos. Es ánimo, es motivación, es la decisión de no rendirse aunque el camino haya sido cuesta arriba.
Ramiro le está apostando exactamente a eso: a la constancia. A la terquedad política bien entendida.
Porque también hay otro dicho que encaja: el que le terquea, si no lo logra, se acerca.
Lo cierto es que Ramos no se baja. Se mantiene vigente. Se mantiene visible. Y eso, en un escenario donde muchos desaparecen después de perder, ya es una estrategia.
Pero la realidad también es clara: el PRI no atraviesa su mejor momento en Tamaulipas. El 2027 será la prueba de fuego. Si el tricolor no levanta en la intermedia, el 2028 será una cuesta empinada. Muy empinada.
Ramiro dice tener experiencia, estructura y discurso crítico frente al gobierno federal. El reto será convencer a una ciudadanía que hoy exige resultados, no nostalgias.
¿Le alcanzará la perseverancia?
¿Será realmente la tercera la vencida?
Por lo pronto, ahí está. No se esconde. No se retira. Se pone a disposición de los electores.
Y en democracia, eso cuenta.
ORDEN EN LAS CUENTAS, RETO EN LOS RESULTADOS.
“Las finanzas están bien y van a estar mejor”, afirma el secretario de Finanzas, Carlos Irán Ramírez González. Y lo dice con números en la mano.
Bajo el gobierno de Américo Villarreal, la apuesta ha sido clara: disciplina, refinanciamiento inteligente y nada de nuevas cargas para los tamaulipecos. No se trata de endeudarse más, sino de administrar mejor lo que ya se debe.
El dato que presumen no es menor: Tamaulipas logró la mejor sobretasa promedio nacional en procesos de refinanciamiento durante los últimos 16 meses, con 0.40 por ciento. Traducido al lenguaje ciudadano: menos costo financiero, más ahorro y menos presión para las finanzas estatales.
La deuda heredada rondaba los 15 mil 924 millones de pesos. Al cierre de 2025, se redujo a poco más de 15 mil 105 millones, tras abonar 819 millones al capital. No es magia financiera, pero sí un mensaje de orden y control.
Además, las calificadoras internacionales han mejorado la nota del Estado en tres niveles desde 2022. Y en política financiera, la confianza de los mercados pesa.
La narrativa es clara: estabilidad sin endeudar más, disciplina sin sacrificar gasto social.
El reto ahora no es solo mantener el equilibrio en los libros contables, sino que esa buena salud financiera se refleje en obras, servicios y desarrollo tangible para la gente.
Porque en el discurso, las finanzas están bien.
La pregunta es: ¿ya se siente en la calle?







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