El legendario músico y productor Willie Colón falleció este sábado en Nueva York a los 75 años, cerrando uno de los capítulos más trascendentales de la cultura hispana. Conocido como el “chico malo de El Bronx”, Colón fue la pieza arquitectónica que, junto al panameño Rubén Blades, transformó la salsa en una herramienta de crónica social durante la década de los setenta.
La noticia fue confirmada por el propio Blades, quien a través de sus redes sociales expresó su pesar: “Acabo de confirmar lo que me resistía a creer: Willie Colón efectivamente ha fallecido”. El deceso marca el final de una trayectoria que definió la identidad de millones de latinoamericanos en Estados Unidos y el continente.
La alianza que cambió el género
Bajo el sello Fania Records, la dupla Colón-Blades rompió los esquemas de la música tropical. Mientras Willie estructuraba las melodías y arreglos, Blades aportaba líricas con profundidad sociopolítica. Esta sinergia dio lugar a hitos discográficos como:
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Metiendo Mano! (1977): Álbum que introdujo “Pablo Pueblo”, un relato sobre la precariedad de la clase obrera.
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Siembra (1978): Considerado el disco más exitoso en la historia de la salsa, hogar de clásicos como “Pedro Navaja” y “Plástico”.
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Maestra Vida (1980): Una ambiciosa ópera salsa que narró la vida en los barrios populares de América Latina.
Una enemistad de dos décadas
A pesar de su éxito artístico, la relación entre ambos músicos se fracturó tras un concierto en San Juan, Puerto Rico, en el año 2003. Colón demandó a Blades en 2007 por un presunto adeudo de 115,000 dólares derivados de dicho evento.
La disputa legal concluyó en 2013, cuando un tribunal puertorriqueño falló a favor de Blades, determinando que la empresa promotora utilizó indebidamente los fondos destinados a los artistas. Aunque colegas y seguidores esperaban una reconciliación y una última grabación conjunta, el reencuentro profesional nunca se concretó.
El legado del “Chico Malo”
Colón no solo destacó por su trabajo con Blades; su etapa previa junto a Héctor Lavoe y su carrera en solitario consolidaron un sonido crudo y urbano que alejó a la salsa de las temáticas románticas convencionales.
En sus últimas apariciones, como la realizada en los Premios Juventud 2025, Willie Colón continuó interpretando himnos como “La murga de Panamá”, reafirmando su estatus como el máximo exponente de la resistencia y la realidad urbana del Caribe.







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