El tetracampeón del mundo, Max Verstappen, F1 2026 mediante, ha expresado su profunda insatisfacción con la nueva generación de monoplazas. Tras completar las pruebas en Barcelona y Baréin, el piloto de Red Bull calificó los vehículos como “anti-carreras”. Según el neerlandés, el nuevo reglamento técnico ha sacrificado el placer de la conducción pura por un exceso de gestión energética.
Una conducción similar a la Fórmula E
El cambio reglamentario introducido para esta temporada prioriza una distribución de potencia equitativa entre el motor de combustión y la batería. Por esta razón, Verstappen comparó la sensación actual con otras categorías eléctricas. Además, señaló que el enfoque ahora reside en recargar energía durante las frenadas en lugar de buscar la velocidad máxima constante.
“No es muy divertido, para ser sincero. Diría que la palabra correcta es gestión. Se siente un poco como la Fórmula E con esteroides”, afirmó el piloto.
A pesar de que su Red Bull ha sido señalado por Mercedes como el coche de referencia en los test, Verstappen no oculta su frustración. Para el piloto, la esencia de la F1 2026 que Max Verstappen defiende debería ser la velocidad absoluta, algo que, según él, se ha perdido con las restricciones actuales.
Éxito comercial frente a críticas técnicas
Aunque la normativa ha recibido críticas de los pilotos, su impacto en la industria ha sido positivo. La llegada de Audi y la permanencia de Honda confirman que el reglamento cumplió el objetivo de atraer fabricantes. Sin embargo, Verstappen insiste en que el diseño de los motores y los coches responde a intereses políticos ajenos al deporte.
Por otro lado, el piloto reiteró que un auto ganador no es suficiente para garantizar su permanencia en la categoría. “También tiene que ser divertido de conducir”, sentenció, dejando abierta la posibilidad de un retiro si la experiencia al volante no mejora con el desarrollo de la temporada.







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