La legendaria esquiadora estadounidense Lindsey Vonn confesó este lunes que estuvo a punto de perder su pierna izquierda. Este traumático evento ocurrió tras su grave accidente en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. Según la atleta, esta ha sido la lesión más extrema y dolorosa de toda su trayectoria profesional.
El diagnóstico médico que puso en riesgo su extremidad
A través de un video en Instagram, Vonn detalló que el impacto le provocó un peligroso síndrome compartimental. Esta condición genera una presión excesiva dentro del músculo por sangrado o hinchazón, bloqueando el flujo sanguíneo de forma crítica. “Cuando tienes tanto traumatismo, la sangre se queda atrapada y lo aplasta todo”, explicó la esquiadora visiblemente afectada.
En sus propias palabras, la intervención de urgencia fue lo único que evitó un desenlace irreversible:
“El doctor Tom Hackett me salvó de que me amputaran la pierna. Ha sido, de lejos, la lesión más extrema, desafiante y dolorosa a la que me he enfrentado en 100 vidas. No puedo expresar cómo de duro ha sido”.
Una cirugía de emergencia en Cortina
La recuperación de la atleta dependió de una fasciotomía inmediata realizada por el doctor Hackett, cirujano del equipo de Estados Unidos. “La abrió por completo, la dejó respirar y me salvó”, describió Vonn. Además, señaló que la presencia del médico en la sede fue providencial, ya que solo se encontraba allí para supervisar una lesión previa de la esquiadora.
A pesar de la exitosa cirugía, el estado actual de la campeona olímpica de 41 años es delicado. Actualmente se encuentra prácticamente inmóvil y utiliza una silla de ruedas para desplazarse. Además de los daños en su pierna izquierda, Vonn sufrió una fractura en el tobillo derecho, lo que la obligará a usar muletas durante al menos dos meses.
El futuro de la leyenda tras el alta médica
Aunque ya ha recibido el alta hospitalaria, el proceso de rehabilitación será largo y complejo. Sin embargo, la deportista mantiene una actitud resiliente frente a la adversidad. “En la vida hay que tomar los puñetazos como vienen, y este me ha noqueado”, afirmó con sinceridad ante sus seguidores.
Finalmente, Vonn aseguró que no se arrepiente de haber competido, a pesar de las graves consecuencias físicas. Por lo tanto, aunque el cierre de su etapa olímpica no fue el soñado, agradeció profundamente el apoyo recibido por el cuerpo médico y sus aficionados en todo el mundo.







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