LO CLARO. La Universidad Autónoma de Tamaulipas, a través del Instituto de Geomática y Gestión Territorial, fortalece la investigación y la formación académica en áreas clave como geomática, sensores remotos y sistemas de información geográfica, lo que se traduce en mejores oportunidades para estudiantes de participar en proyectos científicos, consolidar el posgrado y desarrollar conocimiento aplicado.
Para la población de Tamaulipas representa información técnica y análisis especializado que apoyan la planeación territorial, el desarrollo urbano, la gestión ambiental y la toma de decisiones públicas con impacto social.
A seguir creciendo, sociedad productiva y academia hacia el desarrollo.
LO OSCURO. El hombre por el hombre.
Así se ha llamado desde siempre a la explotación laboral.
La dignificación del trabajo y de las horas que el cuerpo humano invierte como factor productivo surge de revoluciones, huelgas y organización social.
La eliminación formal de la esclavitud como elemento productivo permitió establecer un equilibrio mínimo entre la integridad física del trabajador y los intereses del capital económico. A partir de ahí surgieron límites a la jornada, normas de seguridad, descansos, ergonomía y salario mínimo. La motivación siempre fue a sabiendas que el desgaste humano reduce eficiencia, incrementa errores y eleva costos.
En México, la jornada máxima de ocho horas quedó establecida desde la Constitución de 1917. La Ley Federal del Trabajo de 1931 y su actualización en 1970 consolidaron la figura del trabajador como eje del sistema productivo. Aquella visión resultó avanzada para su época.
Décadas después, la ergonomía se integró como variable de desempeño. Estudios internacionales muestran que la fatiga crónica reduce la productividad a casi un treinta por ciento, incrementa accidentes laborales y acelera la rotación. Países con jornadas mejor estructuradas producen más valor por hora con menos desgaste humano y mayor estabilidad.
En ese contexto aparece la llamada Ley Silla, impulsada y reformada entre 2023 y 2024. La intención resulta correcta. El alcance permanece limitado.
Se establecen criterios para que durante ciertos periodos el trabajador tenga un espacio donde sentar el cuerpo, mientras siguen ausentes parámetros técnicos diferenciados por actividad económica.
Un despachador de gasolina pasa hasta ocho horas diarias expuesto a vapores de hidrocarburos con efectos probados sobre pulmones, sistema nervioso y riesgo oncológico. Las consecuencias son bastante previsibles…
Un operador de tráiler requiere paradas técnicas periódicas para evitar daño renal, fatiga extrema y accidentes graves. En el transporte de carga se registran miles de siniestros anuales vinculados a jornadas prolongadas y pausas insuficientes. Las cifras ocupan el altero principal de pérdidas económicas y humanas en ese renglón.
Estos escenarios exigen legislación especializada, sectorial y verificable. Requieren mapas de riesgo, descansos obligatorios diferenciados y supervisión efectiva. Una silla convertida en símbolo político resulta insuficiente frente a trabajos que acortan la vida.
A esta discusión se suma una propuesta reciente. El festejo obligatorio del cumpleaños.
México enfrenta desde hace décadas un problema estructural de productividad. El valor generado por hora trabajada se mantiene entre los más bajos de economías comparables, mientras el número de horas anuales permanece entre los más altos. A ello se suma una rotación laboral elevada, especialmente entre personas jóvenes, con permanencias promedio de seis a nueve meses en múltiples sectores.
Las causas son muy estándar o promedio. Salarios reducidos, informalidad persistente, ausencia de planes de carrera y una cultura empresarial de corto plazo. Convertir el calendario laboral en una sucesión de descansos simbólicos profundiza la fragilidad operativa.
En una planta de cien empleados, decenas pueden compartir fecha de cumpleaños. Una obligación legal de otorgar el día libre impactaría producción continua, hospitales, transporte, seguridad y servicios esenciales, junto con los días oficiales ya existentes. El efecto directo recae sobre continuidad y organización. ¿Qué le interesa al capital y a la productividad en general? Costos.
La dignificación del trabajo se mide en salud preservada, riesgos controlados y productividad sostenida. Legislaciones basadas en gestos generan titulares breves y resultados limitados. Proteger al trabajador exige técnica, datos y supervisión constante.
Cuando la política laboral se reduce a símbolos, la productividad se estanca; la rotación aumenta. El discurso avanza mientras la realidad laboral permanece intacta.
El trabajador requiere protección real. Todo lo demás pertenece al terreno del aplauso fácil.
COLOFÓN: Un Congreso local, estableció mediante mandato de sus legisladores instituir el ‘día del caballo’, en honor al noble equino que infatigablemente dedica su vida al servicio del humano. Sí, muy loco.
Pero así legislan y esa es su visión de progreso. Sean serios…
@deandaalejandro







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