Minnesota, Estados Unidos (2 de febrero de 2026).- El pequeño Liam Conejo Ramos, de apenas cinco años, ha sido reintegrado a su hogar este sábado tras una resolución judicial que puso fin a su estancia en un centro de detención migratoria. La noticia de su liberación fue confirmada por el congresista demócrata de Texas, Joaquín Castro, quien detalló que el menor ya se encuentra en su domicilio tras el incidente que generó una ola de indignación global.
Un fallo judicial contra las cuotas de expulsión
La decisión de liberar a Liam y a su padre, Adrián Conejo Arias, fue emitida por el juez Fred Biery. En su dictamen, el magistrado no solo autorizó la salida de ambos, sino que lanzó una dura crítica a las políticas vigentes de control fronterizo, señalando que el caso es consecuencia de una estrategia gubernamental defectuosa centrada en alcanzar cifras diarias de deportación.
Respecto a la naturaleza del arresto y las políticas aplicadas, el juez Biery sentenció:
“Este asunto tiene su origen en la implantación, mal concebida y mal ejecutada por el Gobierno, de cuotas diarias de expulsiones, aunque ello implique traumatizar a los niños”.
Asimismo, el magistrado fue enfático al condenar lo que describió como una “pérfida sed de poder desenfrenado” y la “imposición de crueldad” observada en el manejo de este expediente particular.
Cronología del caso en Minneapolis y Texas
Los hechos se remontan al pasado 20 de enero, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron a padre e hijo, de origen ecuatoriano, durante un operativo en la ciudad de Minneapolis. La imagen del niño, visiblemente afectado y vistiendo un gorro con orejas de conejo, se volvió viral, convirtiéndose en el rostro del debate sobre los derechos de los menores en procesos de inmigración.
Posteriormente, ambos fueron trasladados a una instalación en Dilley, Texas, situada a unos 1,800 kilómetros de distancia del lugar de la detención original. Tras permanecer 12 días en este centro cercano a San Antonio, la orden judicial permitió que Liam pudiera regresar finalmente con sus pertenencias y su familia, cerrando un episodio que puso bajo el foco internacional los métodos de detención del ICE.







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