En tiempos donde la palabra pública suele ser rehén de la simulación, conviene detenerse —con calma y con lupa— en los mensajes que fijan postura, rumbo y límites. El pronunciado por Américo Villarreal Anaya con motivo del Día del Periodista no fue un trámite del calendario: fue una definición política con alcances reales para la vida democrática de Tamaulipas.
Lo sustantivo no estuvo en la forma, sino en el fondo. El gobernador colocó tres ejes como columna de su política de comunicación: verdad, libertad y apertura.
Decir, desde el poder, que en Tamaulipas no se persigue ni se intenta silenciar a nadie es asumir una responsabilidad que se prueba todos los días en los hechos, no en el discurso.
En ese mismo tono se inscribe el mensaje de Francisco Cuéllar Cardona, quien al dar la bienvenida al encuentro puso sobre la mesa una definición clave: desde el inicio de este gobierno existe —dijo— una relación clara, sostenida y de respeto con la prensa. No como concesión graciosa, sino como reconocimiento pleno del libre ejercicio periodístico, sin hostigamientos, sin presiones y sin cercos desde el poder. Traducido: interlocución institucional, apertura a la crítica y comprensión de que informar con independencia no incomoda a la democracia; la hace posible.
Hay un punto que vale subrayar. Reconocer al periodismo no sólo como narrador de hechos, sino como constructor de realidad, implica aceptar que la crítica, la memoria y la investigación también modelan el presente y condicionan el futuro. Es admitir que el poder no tiene —ni debe tener— el monopolio del relato.
El llamado a que información y verdad sean una misma exigencia es, quizá, el mayor reto planteado. Porque no basta abrir micrófonos si se tolera la mentira; ni celebrar la libertad si se relativiza la ética. El símil entre periodismo y cirugía fue contundente: ambos exigen precisión, responsabilidad y dar la cara. La advertencia contra el anonimato cobarde apunta directo a los espacios donde se esconden intereses y se degrada el debate público.
El minuto de aplausos para las y los periodistas fallecidos recordó algo esencial: el periodismo no es una abstracción, tiene nombre, historia y, muchas veces, costo personal. Por eso, cuando se afirma que sin periodistas no hay sociedad libre, no es retórica: es una condición básica de la democracia.
En síntesis, el mensaje coloca la vara alta. Reconoce al periodismo como contrapeso, memoria y futuro.
Ahora el desafío es doble: que las y los periodistas ejerzan esa libertad con rigor, y que el gobierno sostenga con hechos lo que hoy afirma con palabras.
Porque cuando el poder entiende que la crítica no debilita, sino fortalece, entonces sí, Tamaulipas avanza.
Así, a mi manera, el mensaje importa. Y mucho.
PASANDO A OTRO TEMA: El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, informó que durante 2025 más de 300 estudiantes participaron en programas de movilidad académica en universidades del país y del extranjero, como parte de uno de los ejes prioritarios de la institución.
Destacó que estas estancias permiten fortalecer la formación profesional, el desarrollo intercultural y la experiencia académica del alumnado, gracias a la ampliación de convenios y destinos. Entre los programas relevantes mencionó el Verano de la Investigación Científica Delfín 2025, así como pasantías en Estados Unidos, Canadá y países de América Latina.
De cara a 2026, señaló que la UAT ampliará sus convocatorias de movilidad nacional e internacional, incluyendo destinos en Sudamérica, España y Colombia, además de opciones virtuales, reforzando también la movilidad en el nivel de posgrado.







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