El caso judicial y mediático de Julio Iglesias ha cobrado nueva relevancia tras las denuncias públicas de dos ex empleadas, quienes acusan al cantante español de acoso sexual y laboral. Este contexto ha reactivado los testimonios de figuras prominentes del espectáculo mexicano como Olga Breeskin, Verónica Castro y Thalía, quienes relataron experiencias de trato inapropiado por parte del artista en décadas pasadas.
Relatos de Olga Breeskin y Verónica Castro
Las declaraciones apuntan a patrones de conducta normalizados en la industria durante los años 80 y 90. Olga Breeskin relató un incidente ocurrido cuando ella tenía 14 años. Según la vedette, tras solicitar un autógrafo, el cantante la invitó a su habitación donde la tocó indebidamente; al notar su incomodidad, la despidió abruptamente. Breeskin señaló además que Iglesias solía saludar a las mujeres tocándoles los senos, una práctica que en ese momento se minimizaba como una “actitud juguetona”.
Por su parte, la actriz Verónica Castro detalló dos episodios específicos en una entrevista con Pati Chapoy para el programa Ventaneando:
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Tocamientos en escenario: Durante una entrega de premios, Iglesias le tocó el glúteo frente al público. Al reclamarle, el cantante justificó la acción diciendo que, al no permitírselo en privado, lo hacía en público.
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Beso no consentido: En una entrevista televisiva, Iglesias la besó en los labios ante las cámaras. Nuevamente, argumentó que aprovechaba la transmisión en vivo porque fuera del aire no tenía permiso.
El incidente viral con Thalía
El debate sobre el consentimiento se ha intensificado en redes sociales tras la viralización de un video del programa Siempre en Domingo. Las imágenes muestran a Julio Iglesias besando en los labios a Thalía durante una presentación en vivo. Aunque la cantante continuó con el espectáculo, su lenguaje corporal evidenció incomodidad, convirtiendo el clip en un documento visual sobre los límites difusos en el entretenimiento de aquella época.
La postura de Julio Iglesias
Frente a la ola de señalamientos, Julio Iglesias ha negado categóricamente las acusaciones, calificándolas de falsas. Su defensa sostiene que los relatos carecen de fundamento y han dañado injustamente su reputación.
Sin embargo, la acumulación de testimonios históricos, sumada a las demandas recientes de su ex personal, mantiene la controversia activa tanto en España como en México, cuestionando las dinámicas de poder que imperaban en el mundo del espectáculo.







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