En plena cuesta de enero, las familias mexicanas están revisando cada peso, pero hay una fuga de capital que a menudo pasa desapercibida: el streaming. Servicios como Netflix, Disney+ o Spotify se han vuelto tan esenciales como la luz o el internet, convirtiéndose en un gasto fijo que impacta seriamente el presupuesto mensual.
Según datos de Statista, el consumo es masivo: más del 70% de los mexicanos utiliza estas plataformas a diario, y el 89% de los internautas paga por video bajo demanda. Ya no es un pasatiempo ocasional, es un hábito consolidado.
La buena noticia (por ahora) Para alivio de los bolsillos, el arranque de 2026 trae una tregua: ninguna de las grandes plataformas ha anunciado aumentos de tarifas para este inicio de año. Sin embargo, los expertos advierten que el peligro no está en el precio individual, sino en la acumulación. Entre planes “Premium”, cuentas para evitar anuncios y suscripciones de música, una familia promedio puede estar gastando miles de pesos al año sin notarlo.
La recomendación para enfrentar la cuesta: auditar tus suscripciones. ¿Realmente ves esos tres servicios o solo estás pagando por inercia?







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