Ciudad de México (7 de enero de 2026).- El Paseo de la Reforma sumó seis nuevas esculturas dedicadas a mujeres indígenas, una intervención urbanística que la presidenta Claudia Sheinbaum describió como un acto simbólico para enfrentar el machismo, el racismo y el clasismo desde el corazón de la capital.
Durante la ceremonia inaugural, la mandataria destacó que esta acción busca romper la exclusión histórica de las mujeres originarias dentro del relato nacional, al ubicarlas en un espacio que por décadas fue reservado a héroes militares y figuras masculinas.
“Su presencia en el corazón de la ciudad capital (es) un símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo”, dijo durante la inauguración.
Reforma cambia el rumbo del relato cultural
Frente a funcionarias federales, representantes comunitarias y cerca de 400 mujeres movilizadas para el evento, Sheinbaum subrayó que el reconocimiento no se limita a colocar estatuas en el espacio público.
“Durante demasiado tiempo, las mujeres y, en particular, las mujeres indígenas han sido invisibilizadas o relegadas a los márgenes del relato nacional”.
La presidenta afirmó que estas figuras representan la sabiduría y resistencia de comunidades que han sostenido la vida cultural y espiritual del país a lo largo de generaciones.
“No se trata únicamente de nuevas esculturas en el espacio público, sino de un reconocimiento explícito a quienes han sostenido desde sus comunidades y a lo largo de los siglos, quizá milenios, la vida, cultural, social y espiritual de México”.
Malintzin, del estigma a la reivindicación
Una de las piezas centrales es la dedicada a Malintzin, quien por años fue etiquetada como símbolo de traición.
Sheinbaum recordó que esa lectura se desmontó en debates públicos desarrollados en 2025.
“(Pero como) se discutió ampliamente durante el año de la mujer indígena en 2025… esa interpretación, responde más a una necesidad de culpar, que a una comprensión profunda de nuestra historia”.
Añadió que reubicarla en Reforma ofrece una mirada distinta a su papel histórico.
“Es cerrarlo y afirmar que en ella hay mediación, inteligencia y complejidad, no traición, ni vergüenza”.
Un reconocimiento que se proyecta al futuro
Para Sheinbaum, inscribir nombres y rostros en la avenida más emblemática del país es dejar un mensaje perdurable.
“Son marcas históricas que deben hacernos recordar dignamente nuestro pasado”.
La mandataria insistió en que los monumentos corrigen un silencio institucional que ocultó a mujeres que sostuvieron comunidades, lenguas y territorios.
Un homenaje que inspira a nuevas generaciones
La jefa de Gobierno Clara Brugada también participó en la develación, resaltando el valor colectivo del acto.
“Rinde homenaje a millones de mujeres que han construido este País, con mucho esfuerzo y con mucha visión durante muchos años”.
Brugada señaló que México no puede contarse sin ellas, porque su presencia, trabajo y pensamiento han moldeado a la nación.







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